Muerte por succión de escáner

Muere un hombre succionado por una máquina de resonancia magnética al colarse sin permiso en la sala

El hombre entró en la sala sin permiso médico y con un collarín de nueve kilos.

Carlos Molina Martín-Moreno

Madrid |

Un hombre de 61 años muere tras ser absorbido por un escáner en Estados Unidos
Un hombre de 61 años muere tras ser absorbido por un escáner en Estados Unidos | Pexels

Un hombre de 61 en el Hospital de Aussau Open MRI (Nueva York), ha fallecido tras haber sido succionado por una máquina de resonancia magnética. El hombre portaba un collar metálico de 9 kilos y accedió a la sala sin el permiso de los médicos. Tal y como ha informado el Departamento de Policía del Condado para BBC, se trató de "un accidente médico" y que al momento, le trasladaron al hospital. Posteriormente, fue en el hospital donde falleció. Como ha asegurado el Departamento de Policía del Condado de Nassau, "el hombre llevaba una gran cadena metálica en torno al cuello, lo que provocó que la máquina lo arrastrase hacia el interior".

Esto se ha producido, ya que, las máquinas de resonancia utilizan un potente campo magnético para producir imágenes detalladas. Es por eso que cuando un paciente tiene que hacerse una prueba de esta índole, los doctores le piden que se quite todos los objetos metálicos y se cambien de ropa antes de realizar una de estas pruebas.

Una tragedia muy inesperada

A pesar de que la policía no ha desvelado la identidad de la víctima, su mujer, Adrienne Jones-McAllister, reveló en una televisión local que fue su marido, Keith, quien había fallecido en este altercado, "adiós con la mano y todo su cuerpo se quedó flácido", comentó la esposa del difunto en la televisión.

Asimismo, la mujer comentó que acudieron al hospital para que ella se realizase esta prueba y que pidió ayuda a su marido porque no podía levantarse. En ese momento, Keith llevaba puesta una cadena con un candado con el que cerraba su taquilla del gimnasio, y en ese momento, "la máquina lo giró y lo llevó hacia adentro", tal y como asegura Adrienne.

Los peligros invisibles de la fuerza magnética

El trágico final de Keith no se debió a un fallo técnico del equipo, sino a un error relacionado con los principios físicos fundamentales que lo sustentan. Los dispositivos de resonancia magnética operan con imanes superconductores de inmensa potencia, capaces de generar campos magnéticos miles de veces más intensos que el de la Tierra.

Esa enorme fuerza es la que permite alinear los protones del agua en el cuerpo y generar imágenes precisas de los tejidos blandos. No obstante, también provoca una atracción implacable sobre cualquier objeto ferromagnético que contenga hierro, níquel, cobalto o determinados aceros. Este fenómeno, conocido como “efecto misil”, puede transformar objetos comunes —como sillas de ruedas, botellas de oxígeno, herramientas o, como en este caso, una cadena de pesas— en proyectiles letales.

Por esta razón, los protocolos de seguridad en las salas de resonancia magnética son extremadamente estrictos. Antes de ingresar, tanto los pacientes como el personal deben someterse a un control exhaustivo para detectar cualquier objeto metálico, ya sea visible o no: desde joyas, piercings y teléfonos móviles hasta implantes médicos como marcapasos o clips de aneurisma. Estas salas están diseñadas como espacios altamente controlados, y cualquier incumplimiento de las normas puede desencadenar consecuencias potencialmente catastróficas.