Un nuevo experimento científico desarrollado en Japón ha descubierto los "mosquitos vacuna", mosquitos que llevan una vacuna en la saliva para inyectársela a los murciélagos y evitar la propagación de enfermedades, tal y como han contado en La hora random de Julia en la onda.
No es la primera vez que se emplean mosquitos modificados genéticamente. Por ejemplo, se ha intentado evitar su propia reproducción o hacerlos más resistentes inyectándoles la bacteria Wolbachia. Si bien, esto es un paso más allá. Los investigadores japoneses, están intentando hacer que los propios mosquitos porten la vacuna para frenar la rabia o virus como el Nipah.
En qué consiste el experimento
¿Cómo lo están haciendo? Han puesto en marcha lo que ellos han llamado "vacunación ecológica", que consiste en criar a mosquitos de la especie Aedes aegypti y alimentarlos con sangre que contiene la vacuna -que se queda instalada en sus glándulas salivales después de replicarse en el interior del insecto-.
Una vez que los liberan junto con los murciélagos en un espacio cerrado, los investigadores han descubierto que los murciélagos, tanto si se comen al mosquito como si este les pica, la vacuna les hace efecto y quedan totalmente inmunizados. Así dejan de ser un reservorio -cabe destacar que muchas enfermedades, como el coronavirus, proceden de estos animales que viven en cuevas-.
También han probado otra estrategia con los murciélagos comedores de fruta. En este caso se prepara una solución salina que se introduce en pipetas y bebederos. Según el experimento, el 100% de los murciélagos vacunados ha sobrevivido y ha resistido a una segunda prueba.
Pros y contras de llevarlo a cabo en el mundo real
Si bien, llevar esto a la práctica real con humanos tiene sus pros y contras, sobre todo a niveles éticos. Si un mosquito pica a un humano, queda vacunado. Eso es una ventaja, pero supone un problema para los antivacunas. También puede tener otras consecuencias a nivel de seguridad. ¿Qué pasaría si un mosquito vacuna interactúa con otras especies?
Los investigadores, para defender su proyecto, lo justifican con que los mosquitos estarían esterilizados previamente con una dosis de radiación y la colocación de barreras físicas o repelentes para evitar que se dispersen. Aunque en la práctica es difícil, porque estos insectos se escabullen por cualquier hueco.
