Seis semanas después regresa Julia Otero al frente de los fines de semana en Onda Cero. En su primera columna de la nueva temporada, la presentadora hace un repaso de los acontecimientos que han marcado el verano de 2026, como las más de 300.000 hectáreas quemadas por los sucesivos incendios.
Cabe recordar el incendio de Burgohondo (Ávila), el mayor en la historia de España con más de 60.000 hectáreas quemadas. Tampoco se puede olvidar el incendio de Los Gallardos (Almería), que dejó 13 muertos, un español y el resto, extranjeros.
Algo que todavía sigue teniendo consecuencias: la invasión de Ceuta del pasado 30 de julio. 80.000 personas cruzaron la frontera sumiendo a la ciudad autónoma y a España en su mayor crisis migratoria de la historia. La Fiscalía ha pedido a la Audiencia Nacional que abra una investigación, mientras que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado que va a desclasificar documentos policiales.
A nivel internacional, además de los conflictos latentes, Estados Unidos y Venezuela han firmado un acuerdo petrolífero que ha convertido al país de Delcy Rodríguez en un "protectorado". Donald Trump anunció a través de Truth Social que ahora EE.UU. tenía bajo control el 65% del petróleo venezolano.
A pesar de todo, el verano también ha dejado noticias positivas y momentos para el recuerdo: la selección española conquistó su segunda estrella tras vencer en la final del Mundial a Argentina con un gol de Ferrán Torres en el minuto 107.
La columna de Julia
Han pasado tantas cosas en estas seis semanas de ausencia que una no sabe por dónde empezar. Y tampoco creo que un resumen de lo que ya saben les interese algo a ustedes. Desde luego, todo se puede medir -la actualidad también- y este verano que no se acaba nunca, se puede describir con magnitudes asombrosas, incluida la temperatura que estamos soportando. Trescientas mil hectáreas quemadas en España, o sea, millones de animales, árboles y bosques calcinados.
Otra magnitud es lo de Ceuta: Ochenta mil migrantes marroquíes atravesando una frontera sin que nadie los viese venir. Si no fuera dramático, valdría para chiste que se cuenta solo, "dónde esconderías a 80 mil marroquíes para no ser detectados a tiempo…". Hay más cifras, los seis millones y pico de un ático que todos sabemos para qué se compró y sobre todo para quién.
Y si levantamos la mirada y salimos de nuestra frontera, la magnitud del expolio a Venezuela se cuenta por miles de millones en barriles de petróleo. Esperaban democracia y solo les llegó otro latrocinio, el yanki.
Hay otras cifras este verano, pero para acabar con alegría me quedo con el dos. Dos estrellas en la camiseta de España. Solo hace seis semanas de esa alegría colectiva y parece que han pasado años. ¿Por qué no intentamos que las cosas que nos alegran vivan más tiempo en nuestra memoria?
Y al revés, ¿por qué no nos desembarazamos pronto de los que quieren agriarnos el carácter? La alegría es hoy lo más revolucionario. Y en esa revolución nos van a encontrar trabajando otra vez en esta tercera temporada de JELO en el fin de semana.

