Durante el día de ayer, en medio del caos, cuando todavía la luz solar no había dejado a España completamente a oscuras, nuestra compañera, Patricia Gijón se echó a la calle para cubrir lo que fue un día histórico. Entonces, llegando a la estación de Atocha de Madrid, se encontró con una joven que portaba un transistor. Iba escuchando la radio a todo volumen. La radio, concretamente Onda Cero. Y esta estampa bien puede resumir lo que es una de las lecciones -una de tantas- que nos ha dejado este 28 de abril de 2025: que cuando todo se apaga, la radio se enciende. Y, aunque ahora pueda resultar presuntuoso, no hay -y no hubo- mejor manera de informarse.
A lo que aconteció el día de ayer no se le puede encontrar parangón. A eso de las 12:30 del mediodía, un gran apagón dejó a nuestro país sin electricidad, con la excepción de Canarias y Baleares; y con la inclusión de nuestros vecinos, Portugal y parte de Francia. Durante casi 12 horas, la única forma de paliar la incertidumbre y de calmar el caos en el que se había sumido el país fue la radio. Un medio, por cierto, al que llevan dando por muerto desde hace ya unos cuantos años.

"Toda la gente se acerca a preguntarnos qué dice la radio", comentaba la joven a Patricia Gijón. Un transistor que compró por 45 euros y que era, según dijo, "el último que quedaba". No fueron pocas las tiendas y establecimientos que colgaron el cartel de No quedan radios. Y esto, por cierto, ocurre porque los teléfonos móviles hace ya tiempo que dejaron de tener receptores de frecuencia FM. Quizás, como digo, porque el futuro que se le auguraba a la radio, no era tan alentador como el que se presuponía para Internet. Son solo unos pocos smartphones los que a día de hoy conservan esta opción.
David Gabás, otro compañero, también tuvo la oportunidad de grabar otra estampa para la historia: en pleno barrio madrileño de Chueca una marabunta de gente rodeaba la entrada de un bar en la que habían colocado una radio. También a todo volumen. Y, también, con las voces de Onda Cero. Palabras como transistor, radio a pilas, escuchar la radio inundaron ayer las búsquedas en Google. No había otra forma de saber y no había mejor forma de conocer que la radio. Gabás también nos ha contado, en palabras del dueño, como la tienda de 'Decomisos La Toledana', situada en la Calle Toledo de Madrid, llegó ayer a vender unas radios 70 u 80 radios.

El apagón nos dejó sin luz, sin Internet, sin datos en el móvil, sin nevera, sin congelador, sin gasolineras, sin metro, sin tren, sin aviones, sin televisión... pero, vaya, casualmente, con lo que no pudo, es con lo que algunos llevan tiempo enterrando: con la radio. Ahora, después de esto, puede que haya que volver a dignificar una forma de comunicar que, por causas que atañen más a la pirámide poblacional y al avance digital, ha perdido un público que ayer se vio obligado a volver o, directamente, a venir porque antes nunca estuvo. Un público que ayer sintonizó una radio por primera vez. Un público que ayer conoció a Patricia Gijón y a David Gabás y a Rafa Latorre y a Elena Gijón y a Esther Turu y, claro, a Carlos Alsina y al resto de voces de Onda Cero.
No es que la radio ayer volviese, es que nunca se había ido.

