En No son horas hablamos de salud mental con la psicóloga Anabel González. En concreto, abordamos el tema de sentir culpa al descansar.
La psicóloga explica que "parar" debería ser sinónimo de recuperar energía, pero para muchas personas ocurre justo lo contrario: el descanso se convierte en una fuente de incomodidad, ansiedad e incluso culpa. En lugar de recargar pilas, la mente entra en un bucle de exigencia constante que impide desconectar.
Descansar sin culpa: el reto psicológico de una sociedad que no sabe parar
Este fenómeno de sentir agobio o ansiedad al descansar, cada vez más frecuente, tiene que ver con la exigencia y con el ritmo de vida que llevamos. "Tenemos la creencia de que tenemos que sacarle todo el partido posible al tiempo", dice la psicóloga, que cree que hay que deshacernos de esa idea para poder disfrutar.
Descansar para recuperar energía
Por otro lado, Anabel dice que tampoco tenemos que descansar como lo haga "el vecino", pero tenemos que fijarnos en si ese descanso ha sido reparador para nosotros o no.
Otras formas equivocadas de descanso es "encerrarnos o meternos en la cama" intentando no pensar en nada. "Hay veces que ni siquiera por la noche descansas bien, estás ahí dando vueltas y al día siguiente el problema sigue ahí y tú no lo has querido mirar durante un rato", señala la psicóloga.
"Si yo me cojo un día de descanso o me cojo una semana y al final estoy igual de cansado, es que o el tipo de descanso que he hecho no llega, o que tendría que haber descansado antes, porque a veces llegamos a las vacaciones con tanto cansancio que pueden pasar varias semanas y todavía no estamos ni empezando a recuperarnos del cansancio acumulado", explica la psicóloga.
La clave: un descanso que realmente "cunda"
Anabel Gónzalez indica que "hay que comprobar qué tipos descansos" a nosotros nos funciona y preguntarnos si el descanso nos está ayudando a sentirnos mejor después. "A veces hay que ser prácticos, y por ejemplo, un simple paseo puede descargarnos del estrés y ansiedad y recargar las pilas", comenta.
La psicóloga explica que un descanso reparador es aquel que reduce la tensión mental, aumenta la sensación de energía y permite desconectar de la exigencia. Por último, comenta que no tiene por qué ser "no hacer nada". Para algunas personas puede suponer un descanso "dar un paseo, hacer un deporte suave o realizar actividades placenteras sin un objetivo productivo".
Cómo empezar a descansar sin culpa
No se trata de cambiar todo de golpe, sino de introducir pequeños ajustes:
- Replantear el descanso: no es perder el tiempo, es recargar energía
- Reducir los "debería": cuestionar la exigencia constante
- Equilibrar el cuidado: atender a los demás sin olvidarse de uno mismo
- Introducir pausas antes del agotamiento extremo
- Desconectar de comparaciones sociales (especialmente en redes)
