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El ataque al mayor campo de gas iraní abre una brecha entre Trump y Netanyahu: "Israel no atacará más"

El presidente de EEUU se ha desmarcado del ataque y ha dejado una advertencia a Israel asegurando que no atacarán más este tipo de instalaciones.

Javier Matiacci

Madrid |

Trump y Netanyahu en una foto de archivo
Trump y Netanyahu en una foto de archivo | Europa Press

El ataque de Israel contra el yacimiento de gas de South Pars, el mayor de Irán y compartido con Qatar, ha generado las primeras fisuras entre Donald Trump y Benjamin Netanyahu desde que comenzara el conflicto y con un impacto directo en los mercados energéticos.

El presidente de Estados Unidos se ha desvinculado de la ofensiva. Trump aseguró en su red social que Washington no había sido informado del ataque. Sin embargo, esa versión ha sido cuestionada tanto por medios estadounidenses como por fuentes oficiales israelíes, que sostienen que Estados Unidos sí conocía y aprobó la operación, aunque no participara directamente.

La contradicción ha dejado en evidencia una falta de coordinación entre la Casa Blanca y el Gobierno israelí. De hecho, el propio Trump ha reconocido implícitamente las diferencias al afirmar que ambos países "actúan de forma independiente", aunque mantengan una relación estrecha.

"Israel no atacará más"

Tras el bombardeo, Trump ha intentado contener la escalada y ha pedido personalmente a Netanyahu que no vuelva a atacar infraestructuras energéticas iraníes. "Le dije: no hagas eso, y no lo hará", aseguró Trump que sabe que están en juego parte del suministro energético mundial.

Trump añade que "Israel no atacará más" el campo de South Pars, salvo que Irán responda atacando infraestructuras energéticas en Qatar. En ese caso, advierte que habrá una respuesta masiva por parte de Estados Unidos.

Netanyahu, por su parte, ha negado haber presionado a Trump para actuar contra Irán y ha defendido la autonomía de decisiones del presidente estadounidense: "¿Alguien cree realmente que se puede decir al presidente Trump lo que tiene que hacer?".

Objetivos distintos y creciente tensión

Mientras Estados Unidos centra su estrategia en debilitar la capacidad militar iraní, Israel ha ampliado sus ataques a infraestructuras energéticas.

Aliados de Estados Unidos en la región, consideran que la administración Trump se ha visto arrastrada por la estrategia de Netanyahu.

Además, el ataque ha abierto la puerta a represalias en cadena contra infraestructuras energéticas en el Golfo, incluyendo instalaciones en Qatar y Arabia Saudí, lo que aumenta el riesgo de una crisis energética global.

Impacto inmediato en el petróleo y los mercados

Las consecuencias no se han hecho esperar en los mercados. El precio del barril de Brent se ha disparado hasta los 118 dólares, niveles que no se veían desde el inicio de la guerra en Ucrania, mientras que el gas ha subido un 21%.

Las bolsas han reaccionado con caídas generalizadas, incluido el Ibex 35, en un contexto de creciente incertidumbre. Ante este escenario, la Agencia Internacional de la Energía ha anunciado la liberación de 426 millones de barriles de reservas estratégicas para contener el impacto.

Trump ha asegurado que hará "lo que sea necesario" para frenar el aumento del precio del petróleo, e incluso su Administración estudia levantar sanciones al crudo iraní para facilitar su entrada en el mercado.

Dudas en Washington

La polémica sobre el conocimiento previo del ataque ha abierto además interrogantes dentro del propio Gobierno estadounidense. Si, como apuntan varias informaciones, la Administración estaba al tanto de la operación, surge la duda de si el presidente fue informado o si ha optado por desmarcarse a posteriori.

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En paralelo, el Pentágono ya ha solicitado 200.000 millones de dólares adicionales para afrontar los costes de la campaña, en un conflicto que se amplía tanto en el plano militar como en el económico.