El brote de ébola que afecta al este de la República Democrática del Congo (RDC) podría haber alcanzado una dimensión mucho mayor de la que reflejan los registros oficiales. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (Africa CDC) estiman que solo se están detectando entre el 30 % y el 40 % de los contagios reales.
Actualmente, las autoridades contabilizan 5.208 casos confirmados, aunque la falta de detección de una parte importante de los contagios dificulta conocer el alcance exacto de la emergencia sanitaria.
Según explicó este jueves el jefe de Preparación y Respuesta ante Emergencias de Africa CDC, Yap Boum, los modelos elaborados por el equipo de análisis de la RDC junto con el Imperial College de Londres apuntan a que el tamaño real del brote podría ser hasta tres veces superior al número de casos confirmados.

Aumenta la dificultad para detectar las cadenas de transmisión del virus
Uno de los principales motivos de preocupación es la dificultad para identificar cómo se están produciendo los contagios. El África CDC ha señalado que menos del 10% de los casos detectados corresponden a contactos que ya eran conocidos.
Además, menos del 40 % de los pacientes presentan un vínculo epidemiológico claro con otro caso confirmado. Estos datos complican el seguimiento de las cadenas de transmisión y aumentan el riesgo de que existan contagios que todavía no hayan sido identificados.
La situación ha llevado a las autoridades sanitarias a reforzar las medidas de vigilancia y respuesta ante el brote; mientras tanto, continúan trabajando para determinar su verdadera magnitud.
70.000 dosis de la vacuna llegarán a la RDC
En paralelo, la República Democrática del Congo recibirá 70.000 dosis de la vacuna contra el ébola para hacer frente al brote. Sin embargo, existe una dificultad añadida, debido a que la vacuna disponible no está probada específicamente contra el virus Bundibugyo, la variante responsable del brote actual. Esta circunstancia supone un reto para las autoridades sanitarias, que deberán valorar las estrategias de vacunación mientras avanzan las investigaciones sobre la enfermedad.
El brote vuelve a poner el foco internacional sobre la situación sanitaria del este de la República Democrática del Congo, una región que ha sufrido anteriormente importantes epidemias de ébola y donde la detección de los casos continúa siendo uno de los principales desafíos para contener la transmisión.

