El juicio por el caso Kitchen encara su recta final en la Audiencia Nacional con las declaraciones de sus principales acusados. Este lunes ha sido el turno del comisario José Manuel Villarejo y del exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía, Eugenio Pino, quienes han confirmado la existencia de un despliegue policial sobre el extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas.
Villarejo ha insistido en que le interesaban las grabaciones de Bárcenas "por si hablaba de dinero, no por otra cosa", aunque cree que Rajoy "se aprovechó de esta operación, oficial y correcta, que era para localizar bienes en el extranjero, para que si había algo que le afectara a él, pues trincarlo", declaró, además de añadir que tanto el exministro del Interior como el secretario de Estado "fueron engañados por el genio de Rajoy, que lo resuelve todo con Cardhu".
En esta misma línea, Eugenio Pino ha ratificado que la operación fue lícita y conocida por el director del cuerpo Ignacio Cosidó. Villarejo, por su parte, ha apoyado esta versión, señalando que Cosidó le transmitió el "muchísimo interés" que existía en las "altas instancias del estado" por controlar las informaciones que Bárcenas pudiera difundir.
El excomisario también relató el proceso de captación de Sergio Ríos, el chófer de Bárcenas, señalando al exDAO: "Cosidó me llama a su despacho y me dice que el señor Pino me iba a dar una serie de instrucciones sobre un asunto que había un interés muy importante". Después Pino le explicó que "había interés en captar como colaborador a una persona, que ya había habido varios intentos fallidos. Como yo tenía capacidades para captar fuentes humanas, que me encargara del asunto".
Giro radical en las declaraciones de Villarejo
En instrucción, Villarejo aseguró que el objetivo real de la operación era encontrarle a Bárcenas documentos comprometedores para Rajoy, no dinero oculto. El comisario ha respondido al fiscal que dijo eso entonces "porque estaba enfadado con el sistema al entrar en la cárcel" y que se arrepiente de haberlo hecho.
