La gestión de la crisis migratoria de Ceuta ha abierto una nueva grieta en el Gobierno después de que los ministros de Defensa e Interior, Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska, hayan ofrecido versiones diferentes sobre la información que manejaron los servicios de inteligencia antes de la entrada masiva de migrantes del pasado 30 de julio.
Robles ha defendido este martes en la Comisión de Defensa del Congreso que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) hizo su trabajo y que sus agentes en Ceuta monitorizaron la situación y compartieron sus análisis con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y con la Delegación del Gobierno. Según la ministra, el CNI informó el 29 de julio de que existía una convocatoria para realizar una entrada irregular a nado desde Marruecos.
Marlaska, sin embargo, ha sostenido que ningún servicio de información "atisbó nada parecido" a la entrada masiva que se produjo al día siguiente. El ministro ha insistido en que no existió ningún informe que permitiera prever una llegada de las dimensiones registradas y ha defendido que, de haber existido una alerta de ese calibre, se habría trasladado a las más altas instancias para adoptar medidas extraordinarias.
La propia Delegación del Gobierno en Ceuta ha respaldado esta segunda versión. En un comunicado, ha asegurado que no recibió ningún informe que advirtiera de lo que iba a suceder el 30 de julio y ha precisado que la información que recibió se limitaba al incremento progresivo de las entradas por vía marítima. La institución ha recordado, además, que no tiene competencias sobre el CNI.
Robles: "Algo se habrá hecho mal"
En su comparecencia, Robles ha reconocido que el Estado llegó tarde a la hora de afrontar la situación y ha admitido que "algo se habrá hecho mal", por lo que ha pedido disculpas a los ciudadanos de Ceuta.
La ministra ha atribuido la llegada masiva a una combinación de factores, entre ellos la difusión de mensajes en redes sociales sobre una supuesta ausencia de obstáculos en la frontera. También ha apuntado a la posible actuación de "agentes desestabilizadores" interesados en generar una crisis que afectase a España y a la Unión Europea.
Robles ha vuelto a reivindicar, además, la españolidad de las dos ciudades autónomas. "Ceuta y Melilla no son españolas, son españolísimas", afirmó, antes de insistir este martes en que "son intocables" y que la seguridad de sus ciudadanos constituye una responsabilidad del Estado.
Por su parte, Marlaska ha insistido en que actuaron "en cumplimiento estricto de la ley" y ha rechazado que existiera un fallo de previsión. El titular de Interior ha considerado "extraordinario, excepcional y difícil de imaginar" que se pasara de alrededor de un millar de entradas a nado durante la semana previa a la llegada de decenas de miles de personas en apenas un día.
La discrepancia entre ambos ministros se produce en plena reorganización de la respuesta del Gobierno a la crisis. El Ejecutivo ha declarado la situación de interés para la Seguridad Nacional y ha situado al ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, al frente del mando único encargado de coordinar la respuesta de once ministerios.
Torres ha señalado que una de sus prioridades será conseguir "la devolución y la repatriación de la mayor cantidad de personas, mayores y menores", siempre dentro del ordenamiento jurídico. Mientras tanto, la crisis continúa generando presión política y social en Ceuta. Su presidente, Juan Jesús Vivas, ha asegurado que la ciudad está "en la UCI" y ha reclamado al Gobierno una respuesta proporcional a una situación que, según ha advertido, sigue afectando a la seguridad, los servicios públicos, la economía y la convivencia.

