La misión espacial Artemis II ha llegado a su fin. Durante esta madrugada, los cuatro astronautas de la nave Orion han regresado a la Tierra después de pasar 10 días en el espacio, donde han visto cosas que "ningún otro ser humano ha visto jamás", en palabras de Reid Wiseman.
La tripulación ha viajado hasta el lugar más lejano al que había llegado un ser humano antes, una distancia de más de 400.000 kilómetros desde la Tierra, y ha observado la cara oculta de la Luna. Para ello pasaron 41 minutos sin cobertura ni conexión con el mundo y pudieron ver un eclipse solar.
Por qué un amerizaje en lugar de un aterrizaje
Para regresar a la Tierra, la nave Orion ha realizado un amerizaje en lugar de un aterrizaje. ¿Por qué? La clave está en el diseño de la cápsula, que no está fabricada para tocar suelo firme, como en el caso de un aterrizaje normal, sino para caer en el mar gracias a un sistema de paracaídas, un proceso que también se llama acuatizaje.
Hay que tener en cuenta que Orion ha reentrado en la atmósfera a una velocidad de más de 40.000 kilómetros por hora, o lo que es lo mismo, 45 veces más que la velocidad de un avión. La Tierra está formada por más de un 70% de agua, por lo que es más sencillo que la nave caiga sobre agua, que no en tierra firme, además de que el impacto es absorbido mejor.
Asimismo, ha alcanzado una temperatura de 5.000 grados Fahrenheit y ha sido clave el sistema de protección térmica, que ya fue probado en la misión Artemis I. Es una manta aislante que protege a la nave y a la tripulación del flujo supersónico del exterior durante la caída. Gracias al material con el que está fabricada, las altas temperaturas no penetran en el interior de la cápsula.
Un sistema de 11 paracaídas para disminuir la velocidad
La reentrada ha durado poco más de 13 minutos, aunque ha sido el momento más crítico de toda la misión. La nave ha tenido que soportar fuerzas de hasta 3,9 G. Para disminuir la velocidad, Orion ha desplegado un sistema de 11 paracaídas, gracias a los que la nave ha pasado de 40.000 kilómetros por hora a 480 kilómetros por hora.
De los 13 minutos de duración de la misión, 10 de ellos han sido de descenso. Una vez que la nave ha caído sobre el océano Pacífico, el barco USS John P. Murtha los ha recogido, para llevarlos hasta la costa de San Francisco de vuelta con sus familias.
El amerizaje de Artemis II pone fin a la misión, después de que en 2022 Artemis I sobrevolara, sin humanos, la Luna. Ahora la vista está puesta en 2028, cuando se espera que una nueva tripulación viaje hasta el satélite y, esta vez sí se pose sobre la Luna como en la icónica misión de 1969 de Neil Amstrong.

