La misión Artemis II ha finalizado con éxito. Después de 10 días en el espacio, Reid Wiseman, Jeremy Hansen, Victor Glover y Christina Koch han regresado a la Tierra después de superar la fase más crítica: el amerizaje, una auténtica prueba de fuego en la que la nave Orion ha alcanzado temperaturas cercanas a los 5.000 grados Fahrenheit mientras descendía a más de 40.000 kilómetros por hora.
Sin embargo, a pesar de los avances científicos, muchas personas siguen desconfiando y creyendo que no es real, al igual que pasó en 1969. La periodista Clara Jiménez Cruz ha comentado en Julia en la onda algunos de los bulos y fake news que se han expandido estos días.
Retransmisiones grabadas con un croma
El avance de la tecnología y la irrupción de la inteligencia artificial es el sustento en el que se basan aquellos que aseguran que todo es un invento. Si con la misión Apollo 11 decían que todo se había rodado en un plató de televisión, ahora afirman que todas las retransmisiones de los astronautas se han grabado con un croma.
¿Por qué lo dicen? Por culpa de un vídeo que circula por redes sociales, que está manipulado, en el que se ve a los astronautas con un peluche en las manos para saber si están en gravedad o no. En un momento dado, se ven unas letras sobre el peluche y una parte de color verde, como un croma. Si bien, "solo hay que buscarlo", ha afirmado Jiménez Cruz, quien ha explicado que las letras sí son falsas, pero la parte verde aparece durante la retransmisión oficial de la NASA.
Imágenes modificadas con IA
También han circulado muchas imágenes de la Luna y del espacio retocadas con IA. Cuando los astronautas sobrevolaron la cara oculta de la Luna compartieron imágenes nunca vistas que han servido para alimentar teorías de la conspiración. Imágenes en las que se ve un cráter gigante, tonos rojos o azules en la superficie -existen, pero han sido alterados con filtros lumínicos- o la nave yendo hacia la Luna... Todas son falsas porque "no han sido distribuidas por la NASA", que es la fuente oficial.
Además, hay quien todavía duda de que el hombre pisara la Luna en 1969. No obstante, es un dato fácilmente comprobable porque Neil Amstrong y sus colegas dejaron sobre la superficie lunar una serie de objetos que todavía siguen alli, como "un reflector que dejaron los tripulantes para que desde la Tierra los científicos pudiesen apuntar un láser hacia él para calcular el tiempo que la luz tardaba en regresar y que sigue usándose a día de hoy".
También perduran sobre la superficie lunar las huellas de los astronautas, así como las rocas que diferentes misiones, tanto tripuladas como no, han traído de la Luna y que están custodiadas en diferentes lugares, como el Museo Nacional del Aire y del Espacio en EE.UU. o en el Muso Geominero de Madrid, donde hay una muestra de basalto. Estas rocas, además, son las de mayor antigüedad que cualquier otra que se haya encontrado en la Tierra jamás.

