Nuevamente grabadas bajo su producción y en su propio estudio. Estas canciones abarcan temas como el amor, la guerra, la muerte, la crítica social o la amistad, pero siempre con el trasfondo de un mensaje positivo o, por lo menos, de disfrute del momento. Tal y como indica su título “Somos más felices de lo que nos pensamos” es un disco que trata de ofrecer algo de luz sobre estos días oscuros que vivimos.
Sin alejarse de su estilo de cantautor con raíces de rock y música americana en este disco Gussy se ha acercado más al sonido de las guitarras eléctricas y ha jugado con texturas y ambientes antes no visitados en su discográfica. Canciones como “Desencanto”, con la que abre el disco, o “¿Qué hacemos aquí?” nos ofrecen pasajes sonoros cercanos al indie rock mientras que en “Kiev” vuelven a resurgir las guitarras acústicas para escribir una crítica a las guerras actuales en forma de película y con un claro mensaje final (Que vengan los políticos y llenen las trincheras…).
El pop-rock amable y de estribillos que te atrapan llega con “No sé cuánto te quiero” o “Sigue soñando”. Los ritmos country y folk americanos se dejan ver en “Los aviones” y “No nos enteramos”, mientras que las guitarras más distorsionadas nos sorprenden en “Cada vez menos” una oda a los amigos desaparecidos y el paso del tiempo.
Sin olvidar su faceta más íntima y acústica Gussy cierra el disco con la preciosa y minimalista “Pasan los días” demostrando que el tiempo pasa inevitablemente pero, precisamente por eso, hay que disfrutarlo y llevarlo con una actitud positiva como se refleja en todo el disco.
Un disco que supone un punto y seguido en la imparable carrera de Gussy. Un artesano de canciones que ama su oficio y saca brillo a cada letra y cada acorde con el único objetico de ofrecer canciones que van creciendo con él y con su público porque, aunque
a veces el mundo este al revés, aunque pase el tiempo, aunque los amigos desaparezcan o los amores cambien… Somos más felices de lo que nos pensamos
