Sexo sentido

Del cajón de la mesilla a la consulta del urólogo: la vibración masculina deja de ser tabú

Urólogos y sexólogos reivindican en Sexo sentido el uso terapéutico de la estimulación vibratoria en el hombre, una herramienta clave en la recuperación tras la cirugía de próstata, en problemas de erección y en la fertilidad de pacientes con lesión medular

Julián Vigara

Murcia |

Dr. Leandro Reina (derecha) y Jesús Rodríguez

Hablar de vibradores en la radio del mediodía habría sido impensable hace no tanto. Y, sin embargo, lo que durante décadas se escondió en el cajón de la mesilla ha llegado hoy a la consulta del urólogo y del sexólogo. La vibración —ese estímulo que asociábamos casi en exclusiva al placer femenino— se ha convertido en una herramienta terapéutica para el hombre. Así lo abordamos en la sección Sexo sentido de Más de uno Murcia, con dos voces de primer nivel: Jesús Rodríguez, doctor en sexología del Instituto Sexológico Murciano (ISM), y el Dr Leandro Reina, urólogo del Hospital Morales Meseguer.

La premisa de partida fue clara: el vibrador en el uso masculino arrastra prejuicios desde hace mucho tiempo. Lejos de ser un mero objeto de placer, los especialistas subrayaron que cumple funciones terapéuticas cada vez más relevantes en el tratamiento de determinadas afecciones.

Un aliado contra los problemas de eyaculación

Uno de los usos más consolidados tiene que ver con la eyaculación. La estimulación vibratoria del glande, a través del nervio dorsal del pene, puede ayudar a quienes sufren retraso en la eyaculación o aneyaculación a conseguir un eyaculado. Para entenderlo: un dispositivo similar a una plancha del pelo, pero que en lugar de hacer presa sobre el cabello, actúa sobre el glande mediante dos sensores que vibran.

El efecto contrario también es posible. En casos de eyaculación precoz, la estimulación vibratoria del área perineal permite reforzar la musculatura del suelo pélvico, lo que ayuda a controlar mejor el eyaculado y a prolongar el tiempo hasta la eyaculación.

Vibroterapia prostática: una alternativa sin fármacos

El recorrido descendió, literalmente, hasta la próstata. Según explicaron los especialistas, la estimulación prostática con vibrador no solo es una fuente de placer: pacientes con inflamaciones prostáticas cronificadas que no tengan origen infeccioso pueden mejorar su sintomatología con la vibración directa, evitando recurrir a la medicación clásica. Es lo que denominaron vibroterapia prostática, un beneficio no farmacológico para quienes padecen dolores prostáticos.

Dispositivos médicos, no cualquier juguete

El Dr. en Sexología, Jesús Rodríguez insistió en una distinción fundamental, no sirve cualquier vibrador. La mayoría de estos aparatos son ya dispositivos de clase 2 de la FDA, es decir, de uso médico, aunque algunos puedan adquirirse todavía por internet. La frecuencia, los hercios y la amplitud de onda determinan efectos muy distintos sobre el tejido —incluida la vasodilatación—, por lo que debe ser un profesional sanitario quien indique cómo emplearlos.

Eso no impide, matizó el urólogo, Dr. Leandro Reina que un varón pueda incorporar el vibrador a sus relaciones como complemento para estimular pene, periné o zona anal. Aunque no responda a parámetros médicos estrictos, un dispositivo de uso lúdico no causa daño si se utiliza con normalidad, igual que lleva haciéndolo la mujer desde hace tiempo.

El verdadero obstáculo: la mentalidad masculina

Más allá de lo clínico, ambos profesionales coincidieron en señalar dónde está el principal freno. El hombre ha interaccionado tradicionalmente mal con el vibradorporque lo ha percibido como un competidor, cuando en realidad se trata de un potenciador del placer y la excitación. Los especialistas observan, además, un cambio generacional: los más jóvenes se muestran más receptivos a probar nuevos dispositivos, mientras que en generaciones anteriores pesaba más la reticencia.

La clave está en la consulta, crear un clima en el que el paciente se sienta cómodo y respaldado para hablar con naturalidad de cuestiones largamente silenciadas.