El portavoz del PP de Extremadura, José Ángel Sánchez Juliá, ha señalado que el intercambio de mensajes entre Pedro Sánchez y José Luis Ábalos refleja que el PSOE es un partido "dictatorial" al tiempo que ha recriminado al actual secretario general de los socialistas extremeños, Miguel Ángel Gallardo, que no saliera a defender a su predecesor, Guillermo Fernández Vara.
Sánchez Juliá se ha referido así a unas informaciones publicadas por El Mundo en las que Sánchez se refería al expresidente extremeño como "impresentable y petardo" mientras que el exministro de Transportes hablaba de "complejos de pobres", ante los cuales "nadie del Partido Socialista de Extremadura dijo nada".
En este caso, quien "tuvo que defender el respeto institucional al expresidente de la Junta de Extremadura fue la presidenta María Guardiola", mientras que el socialismo extremeño permanecía "callado", motivo por el cual ha interpelado a Gallardo si va a decir algo al respecto.
Unos mensajes a través de una aplicación de mensajería que según el portavoz 'popular' refleja que el PSOE es un "partido dictatorial" en el que "quien opina diferente del número uno es silenciado y purgado, demostrando que la Rosa Nostra es una mafia al estilo Al Capone".
Asimismo, los mensajes desvelan que en el PSOE "no se puede dar libremente la opinión", y confirman la teoría del PP de que el Partido Socialista de Extremadura es "una sucursal de ferraz, que son vasallos de su señor feudal y que se dejan humillar y se arrodillan ante él por no perder el sillón".
"Estos mensajes no son propios de un partido demócrata, no son propios de un presidente del gobierno que escucha y que además se deja aconsejar para atender al interés general de todos", añade Sánchez Juliá, quien subraya que, por el contrario, "es propio de un sistema dictatorial a donde quien discrepa se le purga".
Y en Extremadura, en lugar de "defender su dignidad, en lugar de defender a su exsecretario general y expresidente de la Junta de Extremadura, en lugar de defender el interés general de todos los extremeños se han plegado al número uno", como se ha visto en ocasiones anteriores, como con el futuro de Almaraz, con el tren, las autovías o "los privilegios constantes a los independentistas", siempre con el "silencio cómplice" del Partido Socialista de Extremadura.

