Hace apenas mes y medio, al cumplirse diez años desde la paralización de las obras del nuevo estadio, el alcalde Joan Ribó advirtió al València de que la paciencia del ayuntamiento estaba a punto de agotarse. Desde abril del año pasado nadie del club se ha puesto en contacto con el gobierno local. Ribò ha dicho hoy que siguen esperando, aunque sea para comunicarles un cambio de planes del que en principio "no sabemos nada". "El Valencia tendrá que explicarnos qué es lo que quiere hacer", ha señalado el primer edil.
Por su parte el concejal de urbanismo, Vicent Sarrià, ha reconocido que mantener Mestalla y derribar lo edificado del nuevo estadio tendría una enorme complejidad. Entre otras cosas, sería necesario revertir las permutas de terrenos realizadas en su día entre el club y el Ayuntamiento a cambio del solar de la avenida de Les Corts. Además, como ha recordado Sarrià, sobre el viejo Mestalla pesa una sentencia del Supremo que obliga a derribar parte del graderío, y cuyo plazo de ejecución aún no ha vencido:
Otra de las dificultades para revertir los planes del Valencia son las posibles indemnizaciones a los antiguos dueños de los terrenos de la avenida de Les Corts. Fueron expropiados para la construcción de una instalación deportiva, y si el solar se recalificara como urbanizable podrían reclamar compensaciones.

