Alzira ha conseguido reducir a la mitad la presencia de palomas en la ciudad que se habían convertido en una plaga que causaban molestias tanto a los ciudadanos como desperfectos en el patrimonio urbano.
Enrique Montalvá, concejal de Agricultura, Servicios para la Ciudad y Seguridad ha destacado que la reducción de 2.000 ejemplares a 1.100 ha sido fruto de la efectividad del plan contra las palomas asilvestradas que se ha llevado a cabo en colaboración con la Federación de Colombicultura de la Comunidad Valenciana y la Generalitat Valenciana.
Montalvá insiste en que hay una ordenanza municipal que prohíbe dar de comer a las palomas en la vía pública y que hacerlo puede suponer denuncias de hasta 450 euros.
