La titular de la Plaza 1 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Vera (Almería) ha solicitado al Instituto de Medicina Legal (IML) una ampliación de la autopsia del menor de cuatro años de edad que presuntamente fue asesinado el pasado 3 de diciembre por su madre y su pareja sentimental, quienes se encuentran en prisión provisional por estos hechos, para determinar la causa última de la muerte así como el origen de lesiones anteriores. Y es que la instructora dispone ahora que se remita un nuevo oficio al respecto tras haber accedido a las peticiones realizadas por la acusación particular y la Fiscalía, que reclamaban un pronunciamiento pericial sobre la "acción directa o última" que provocó la muerte del niño.
El informe forense ya determinó que el niño sufrió un shock hipovolémico y un desgarro hepático que le llevó a su fallecimiento en cuestión de horas durante la jornada en la que su cuerpo fue trasladado desde su vivienda a un búnker abandonado de la playa de Garrucha, donde fue localizado por las autoridades. Es en este punto donde la acusación sostiene que el menor habría sido víctima de una violenta agresión que habría desembocado en las lesiones que le llevaron a la muerte mientras que para la defensa, dichas lesiones habrían tenido un origen negligente al someter al niño a prácticas de "curanderismo" para aliviar problemas estomacales.
Así las cosas, la juez ordena ahora una nueva exploración para que los peritos determinen, en función de sus posibilidades, la fecha de las "lesiones antiguas" que presentaba el cuerpo del pequeño ante un supuesto maltrato continuado que, según sostiene la acusación, se habría dado en fechas anteriores a su muerte. En esta línea, se habría solicitado además detalles de cómo se habrían producido esas lesiones y qué instrumentos se podrían haber empleado para ocasionarlas.

