El Santiago Bernabéu cambió por segunda vez en su historia día el balón por el ovoide, las equipaciones por las camisetas largas y las gradas blancas por una fiesta de las barras y estrellas. Madrid se convirtió en el epicentro de un deporte que cada vez tiene más adeptos al otro lado del Atlántico. La NFL aterrizó en la capital española con un acontecimiento que mezcló competición, espectáculo y cultura estadounidense, en una jornada que dejó imágenes para el recuerdo.
Un Bernabéu entregado a la fiesta de la NFL
La jornada comenzó con uno de los momentos más emotivos de la tarde. Los himnos de Estados Unidos y España pusieron la piel de gallina a los asistentes, en una ceremonia que también estuvo marcada por un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas de Urda. Después, el espectáculo tomó el relevo. La NFL había aterrizado en Madrid y el Bernabéu estaba preparado para vivir una experiencia diferente.
Sobre el césped, Bengals y Falcons no tardaron en ofrecer motivos para levantarse de los asientos. Dos touchdowns en las dos primeras posesiones anunciaban una tarde de intercambio de golpes, con dos ataques dispuestos a aprovechar cada oportunidad.
La propuesta de Cincinnati, basada en el juego aéreo del quarterback Joe Burrow, encontró enfrente a un auténtico tractor llamado Bijan Robinson. El corredor de Atlanta convirtió cada avance en una demostración de potencia, obligando a la defensa rival a reajustar sus planes.
Pero si hubo una imagen que conectó especialmente con el público español fue la celebración de Ja'mar Chase. El receptor de los Bengals, que terminó superando las 150 yardas, emuló a un torero después de anotar un touchdown, acompañado por su compañero Tee Higgins. Una estampa tan inesperada como simbólica: la NFL también había venido a jugar con los códigos de la cultura que la recibía.
El propio Higgins tendría otro momento protagonista al final del tercer cuarto. Su anotación parecía poner fin a las esperanzas de Atlanta, incapaz de encontrar respuestas ante las bombas aéreas de Burrow. El quarterback de Cincinnati volvió a demostrar por qué atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera: acumula 16 pases de touchdown en los últimos cuatro encuentros.
El partido acabaría con un 34-17 favorable a los Bengals, que sumaron su cuarta victoria consecutiva.
Florentino Pérez, estrellas del fútbol y música latina: el espectáculo también se juega fuera del campo
Durante buena parte de la jornada, el marcador fue casi un elemento secundario. El Bernabéu también se convirtió en un punto de encuentro para dos mundos deportivos que, aunque diferentes, comparten cada vez más espacios.
Por sus gradas y zonas VIP desfilaron nombres ilustres del fútbol español e internacional como Ferran Torres, Aymeric Laporte, Éder Militão y Marc Cucurella. También estuvo Florentino Pérez, que recibió una sonora ovación cuando apareció en las pantallas del estadio junto a Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida.
El presidente madridista protagonizó incluso uno de los momentos más divertidos de la jornada. Una aficionada estadounidense confesó ser seguidora del Barcelona y Florentino, entre risas, aprovechó para señalarla irónicamente ante la policía. Una pequeña anécdota que recordó que, incluso en una fiesta de la NFL, las rivalidades futbolísticas siguen muy presentes.
La música también tuvo su espacio. El colombiano Manuel Turizo, acompañado por artistas invitados como Lola Índigo, puso el acento latino a una celebración que mezcló los sonidos estadounidenses con los ritmos que dominan las listas de reproducción en España.
'La Bachata' y 'Una cerveza' fueron algunas de las canciones que hicieron bailar a los asistentes. Porque la NFL no solo exporta un deporte: exporta un espectáculo que busca conquistar todos los sentidos.
Burrow y Taylor, rendidos a la experiencia del Bernabéu
En las ruedas de prensa posteriores, los protagonistas dejaron claro que la experiencia había superado las expectativas. Zac Taylor, entrenador de los Bengals, destacó especialmente el apoyo de los aficionados de Cincinnati desplazados hasta Madrid. Tanto, que la condición de local de Atlanta terminó pareciendo una ironía: las gradas tenían mucho más acento bengalí del que cabría esperar.
El técnico tampoco escondió su admiración por el estadio y por el encuentro entre las dos culturas deportivas. "Jugar en este estadio es una experiencia única en la vida", aseguró, dejando incluso abierta la puerta a repetir la experiencia el próximo año.
Sobre el cruce de mundo entre Estados Unidos y España, el técnico destacó la presencia de la copa del Mundial 2026 junto a Ferrán o Cucurella; aunque no escondió que su conocimiento sobre fútbol no le permitió identificar a cada jugador.
Burrow también se mostró entusiasmado por el escenario y por el intercambio entre deportistas de élite. "Tengo respeto por todos los jugadores de élite. Siempre me gustó hablar con gente que ha logrado tanto. Que ellos se interesen por nuestro deporte significa mucho para mí y para internacionalizar este deporte", explicó sobre su intercambio de palabras con el delantero del PSG.

El quarterback reconoció que le encantaría participar en el crecimiento del fútbol americano en Europa y que una de las claves para conseguirlo sería acercar todavía más la NFL al público del Viejo Continente.
Jamar Chase se lleva un recuerdo de Courtois y descubre la gastronomía española
Jamar Chase, por su parte, se llevó de Madrid algo más que una victoria. El receptor reconoció que había aprovechado su estancia para conocer la gastronomía española: "Hemos ido como a cuatro o cinco restaurantes para asegurarme de probarlo todo".
Tortilla, embutidos y gildas estuvieron entre los productos que disfrutaron los jugadores, hasta el punto de que Zac Taylor había dejado una consigna clara durante la concentración: nada de comida estadounidense estos días.
Chase también presumió de una camiseta firmada por Thibaut Courtois, que intercambió con el guardameta belga y que ya ocupa un lugar privilegiado en su colección. Según el propio jugador, solo la camiseta de Stephen Curry está por delante de ella.

El Bernabéu se transforma para recibir a la NFL
La transformación del estadio para acoger el encuentro fue otro de los grandes desafíos. El Bernabéu tuvo que adaptar sus instalaciones a las exigencias de una competición que mueve a decenas de jugadores, entrenadores y miembros de los cuerpos técnicos.
Se ampliaron los vestuarios, que pasaron de contar con unas 25 plazas a superar las 50, y se acondicionaron espacios de trabajo para los asistentes de los entrenadores. Las cabinas de retransmisión habituales se transformaron en zonas desde las que los técnicos podían analizar los movimientos de las defensas y los ataques.
También se modificó el terreno de juego para alcanzar las dimensiones necesarias de un campo de fútbol americano. Para ello, se retiraron dos filas de cada fondo y se contó con la supervisión específica de personal de la NFL, cuya responsabilidad era garantizar que el césped estuviese en condiciones óptimas.
Todo estaba pensado para que la maquinaria de la liga funcionase con la precisión habitual, pero también para que el espectador viviese una experiencia reconocible. Las gradas, los focos, la música, las camisetas y la cerveza —que regresó de manera puntual a un estadio español— completaron una estampa poco habitual. Por unas horas, las patatas fritas y las alitas de pollo compartieron protagonismo con las bravas y las gildas.
Madrid, una nueva parada obligatoria en la conquista europea de la NFL
La NFL lleva más de una década apostando por la internacionalización de su competición. Londres fue el gran punto de partida europeo y Madrid se ha incorporado a una estrategia que busca convertir el fútbol americano en un fenómeno global.
La diferencia con otros intentos de exportar competiciones deportivas está en que el proyecto cuenta con el respaldo de las 32 franquicias, conscientes de que el crecimiento internacional forma parte del futuro económico y deportivo de la liga. Los equipos aceptan que determinados encuentros puedan disputarse fuera de Estados Unidos como parte de una estrategia común.
La llegada de Bengals y Falcons también dejó una imagen que explica por qué este deporte ha encontrado un terreno cada vez más fértil en España. Un comentarista estadounidense de Cincinnati confesaba el orgullo que sentía al pasear por Madrid, detenerse a comer unas tapas con un buen vino y comprobar cómo los aficionados reconocían el escudo de su equipo. Españoles, estadounidenses y visitantes de otras nacionalidades compartían las mismas ganas de que llegase el domingo.
Y esa es, probablemente, la gran victoria que se lleva la NFL de Madrid. Más allá del 34-17 de Cincinnati, el Bernabéu se convirtió en el escaparate de un deporte que ya no necesita presentarse como algo completamente desconocido en nuestro país. La afición española ha crecido, las camisetas se multiplican y cada vez son más quienes entienden qué significa un tercer down, un touchdown o una jugada decisiva en los últimos segundos.
Los Bengals se llevaron la victoria y los Falcons regresaron a casa con la derrota. Pero la NFL se marchó de Madrid con algo mucho más importante: otro paso adelante en su conquista de Europa. Y, quién sabe, quizá con la esperanza de que la frase de Joe Burrow deje de ser una experiencia irrepetible para convertirse en una cita habitual.
Porque el Bernabéu, por un día, también volvió a ser territorio de la NFL.

