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Otro Mundial sin Italia, la gran ausente

La ausencia de la ‘azzurra’ en 2026 confirma una crisis profunda en una de las selecciones más históricas del fútbol mundial, que encadena su tercer fracaso consecutivo en una fase de clasificación.

Mario Gago

Madrid |

Donnarumma se lamenta tras la eliminación de Italia en el clasificatorio al Mundial
Donnarumma se lamenta tras la eliminación de Italia en el clasificatorio al Mundial | Getty

Por tercera vez consecutiva, la Copa del Mundo no podrá contar con una de las selecciones más ilustres compitiendo en su fase final: la selección italiana. Tras los desastres clasificatorios para Rusia 2018 y Catar 2022, la ‘azzurra’ volvió a firmar otra hecatombe tras caer en dos ocasiones ante Noruega en el grupo clasificatorio y en los penaltis frente a Bosnia en la repesca. La tetracampeona no estará en Estados Unidos, México y Canadá 2026.

Una crisis que no se corrige

Lo más llamativo de este nuevo golpe es que llega después de varios avisos previos. En teoría, se había aprendido de los errores del pasado, desde la etapa de Giampiero Ventura hasta los fallos que marcaron la eliminación ante Macedonia del Norte. Sin embargo, los problemas estructurales siguen sin resolverse y la federación italiana no ha sabido reaccionar.

De esta manera, el fútbol italiano continúa inmerso en el periodo más oscuro de su historia reciente, sin capacidad para reconducir una situación que ya no puede considerarse puntual.

Falta de talento y de proyecto

En los meses previos al Mundial ha habido tiempo para la reflexión. Es evidente que ya no abundan los futbolistas italianos diferenciales a nivel mundial. Más allá de nombres como Donnarumma o Barella, cuesta encontrar referentes en la élite.

Sin embargo, existe talento suficiente como para competir mejor y superar a selecciones que han acabado dejando fuera a Italia. Incluso con un técnico poco laureado, debería haber bastado para lograr la clasificación. El problema, por tanto, va mucho más allá de la calidad individual.

Un problema estructural en la Serie A

Una de las claves está en la escasa presencia de jugadores italianos en su propia liga. En los últimos años han crecido proyectos que apenas utilizan futbolistas nacionales, como Sassuolo, Verona, Como o Udinese.

Actualmente, solo el 30% de los jugadores en la Serie A son italianos, una cifra muy inferior a la de otras ligas como la española, donde ronda el 60%. La falta de oportunidades para el talento local está debilitando claramente a la selección.

Desapego y necesidad de cambio

A este problema se suma un factor cultural: la selección ha perdido seguimiento, especialmente en el norte del país, donde muchos aficionados priorizan a sus clubes por encima de la ‘azzurra’.

Las malas decisiones organizativas, la falta de un proyecto ambicioso y el bajo rendimiento en momentos clave han generado un preocupante desapego hacia el combinado nacional.

Por ello, quedarse fuera de un tercer Mundial consecutivo debería provocar una reacción profunda. Desde los clubes hasta la federación, pasando por el desarrollo de las canteras, Italia necesita cambios drásticos para volver a producir talentos como Totti, Del Piero o Baggio.

Opciones como limitar el número de extranjeros o impulsar nuevas políticas formativas están sobre la mesa. Lo que parece claro es que sin una transformación profunda, el fútbol italiano corre el riesgo de quedar en el ostracismo.