Madrugo para recordarte que el domingo se juega el Clásico de LaLiga y sorprende que en pleno mes de octubre pueda ya decidir el título, porque si gana el Barça llevará la diferencia con el Real Madrid hasta los nueve puntos. El sorteo del campeonato, dirigido desde hace ya bastantes años, fija este partido en el calendario siempre en la misma fecha, así que estamos acostumbrados.
El último con consecuencias directas tras el resultado fue el de 2018, cuando Julen Lopetegui fue destituido tras perder 5-1 y quedarse a siete puntos.
Ni siquiera una derrota dinamitaría el proyecto de Mourinho, pero lo dejaría muy tocado. Sobre todo en este momento en el que parece que empieza a tomar decisiones importantes, como con Valverde, Güler o Vinicius, aunque su fútbol no sea armónico y recurra a la alegría del gol como única medicina, que no es poco dirán algunos.
La distancia que hay entre ambos parece agrandarse por las sensaciones y también por la exigencia. Los blancos llevan dos años sin títulos y ese terremoto remueve los cimientos del Bernabéu, donde cualquier empate genera ya una crisis. Enfrente, además, el Barça, que ha ganado las dos últimas Ligas.
Pero esa diferencia que vemos en España no tiene reflejo en Europa. La Champions marca el éxito o el fracaso de proyectos millonarios en Europa como el PSG o el Manchester City. Y el Barça, al que alabamos que vuelva a estar a la altura de los mejores en el viejo continente, no la gana desde 2015. Sólo en ese tiempo, en las siguientes diez ediciones, el Madrid ha ganado cinco. Puede que la crítica, ahí, merezca una revisión histórica.

