Con pompa y boato merecidos se entregan esta tarde los Premios Princesa de Asturias como venís relatando y Leo Messi tendrá el suyo más que merecido y acreditado. Por recorrido, por palmarés (nuestro Mundial hubiese supuesto su título número 50) y por ese perfil solidario que desarrolló al esprint sobre todo al tener entre sus brazos a cada uno de sus tres hijos.
Como es viernes y me regañaste ayer por parecer serio, de Leo compartiré dos confidencias. Hoy no tomará la palabra porque ya ha aprendido a encarar solo eso que se le da bien. Timidez, parquedad, siempre prefirió la finta parlanchina y la carrera locuaz.
Cuando el nunca bien ponderado Tebas se obsesionó por expulsar a las radios de los estadios por codiciosas, tuvimos que camuflarnos en las gradas y en un Madrid-Barça del Bernabéu, al micro de un compañero se le coló el grito de un aficionado que quiso ofender como nunca al astro argentino: ¡hormonaoooo!
Una tarde en la Fira de Barcelona, ayudándole a presentar sus nuevas botas, mientras se ponía el traje de faena me preguntó: “dime la verdad, qué se dice de mí en Madrid…”
Y le conté este episodio. Improperio atípico de un ofuscado madridista víctima de la genialidad del argentino. Él se partió. Felicidades a todos los premiados.
Y el domingo, suerte. Y antes de que me lo pidas me mojo. Ganará… la radio!!

