El ataque de EE.UU. e Israel sobre suelo iraní, y la represalia en forma de bombardeos del país persa, ya ha provocado la suspensión temporal de la Finalissima que España y Argentina iban a disputar este mes en Doha (Catar), uno de los objetivos de los misiles de Teherán. Ahora, la duda se ciñe en el papel de Irán en el Mundial de este verano, que también acoge Canadá, puesto que el equipo persa tiene programados en suelo estadounidense sus tres partidos de la fase de grupos. La selección iraní ya enfrentaba dificultades por las restricciones de visado que EE.UU. impone a los ciudadanos procedentes de ese país, aunque esa medida no aplicará a los jugadores y al cuerpo técnico, según informó Estados Unidos.
No obstante, sí que impedirá el desplazamiento de los aficionados, reduciendo el apoyo que el combinado recibirá durante el Mundial. Irán obtuvo su pase en los clasificatorios asiáticos para el que será su cuarto Mundial consecutivo. Lejos de la euforia de 1994 Este es solo uno de los distintos escenarios de incertidumbre que se ciñen sobre el Mundial 2026, que será ser el segundo en la historia que organice Estados Unidos tras el de 1994, un evento que ha quedado para siempre guardado en la retina de los espectadores. Además del penalti fallado por el italiano Roberto Baggio, que dio el título a Brasil en la final, el campeonato también pasó a la historia por abrir el fútbol a la modernidad, registrando récords de asistencia e incluyendo varias novedades, como los nombres de los jugadores en las camisetas. Pero la situación actual es muy diferente de la que vivió el país hace 32 años.
Más de tres décadas después, los aficionados de más de una decena de países participantes en el Mundial se enfrentan a restricciones de acceso a Estados Unidos. Los aficionados de Costa de Marfil, Haití y Senegal tendrán, al igual que los iraníes, vetada la entrada a Estados Unidos, en línea con órdenes ejecutivas del presidente estadounidense, Donald Trump. Además, EE.UU. ordenó el pasado enero la congelación de visados para hasta 75 países, entre los que figuran Brasil, Colombia o Uruguay, en Sudamérica. Otros países afectados son Argelia, Cabo Verde, Egipto, Ghana, Marruecos, Túnez, Guatemala, Jamaica y Uzbekistán. Para desenredar este entuerto, el Gobierno estadounidense ha creado el 'FIFA PASS', un sistema de citas de visado prioritario para aquellos aficionados con entradas para el Mundial y que todavía deben obtener un permiso de entrada. Y es que EE.UU. será sede de 78 de los 104 partidos del Mundial, que se disputará del 11 de junio al 19 de julio. La final tendrá lugar en el MetLife Stadium de Nueva York/Nueva Jersey.
El país está también sumido en una intensa división por los operativos migratorios ordenados por la Administración Trump para arrestar y deportar a miles de migrantes indocumentados. Dos ciudadanos estadounidenses murieron el pasado enero tiroteados por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante operaciones para arrestar a migrantes en el estado de Minnesota, lo que desató fuertes protestas. El 65 % de los estadounidenses considera que las acciones del ICE han "ido demasiado lejos", según un sondeo publicado este mes por Marist Poll. Además, un 62 % sostuvo que las acciones del ICE están haciendo que el país sea "menos seguro".
La candidatura norteamericana de este Mundial asumió el lema 'United 2026' (Unidos 2026) cuando la idea surgió hace más de diez años, pero el escenario actual dista mucho del mensaje que quisieron transmitir en su momento. Desde su llegada al poder en enero de 2025, Trump se ha mostrado beligerante con sus dos países vecinos y, en lugar de colaborar en temas como logística y transporte, EE.UU. no ha hecho más que poner trabas a sus economías. Aunque los dos países pueden verse beneficiados en términos de asistencia a sus encuentros por la estricta política migratoria aplicada en EE.UU., la ola de violencia desatada recientemente en México por la muerte en un operativo militar del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera 'El Mencho', ha generado dudas.
"Tenemos un protocolo de contención que contempla una coordinación en materia de seguridad con las fuerzas de todos los niveles de gobierno. La seguridad está garantizada", aseguró a EFE Montserrat Hidalgo, oficial de la sede de Guadalajara (host city officer) para la Copa Mundial de Fútbol. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, aliado de Trump, transmitió la semana pasada su plena confianza a México como organizador del Mundial, pese a la crisis de seguridad, pero ha mantenido distancia con respecto a los operativos y ataques de Estados Unidos en el resto del mundo. Infantino galardonó el pasado diciembre a Trump con el primer Premio de la Paz de la FIFA, en un gesto que pareció más dirigido a calmar el enojo del presidente por no ganar el último Nobel de la Paz que a reconocer su postura pacifista.

