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PERFIL I ELECCIONES EN FRANCIA 2017

Macron pide paso para hacer cima en tiempo récord en las presidenciales en Francia

Podría convertirse en presidente de Francia a los 39 años y con un proyecto aún en construcción

EP | Madrid | Actualizado el 24/04/2017 a las 10:09 horas

El exministro francés de Economía, Emmanuel Macron.

El exministro francés de Economía, Emmanuel Macron. / EFE

Emmanuel Macron (Amiens, 1977) comenzó hace menos de una década a coquetear con la política, aparcando momentáneamente una meteórica carrera en el mundo empresarial para elaborar informes con los que asesoraba a dirigentes de distintos signo político. Ahora, roza con los dedos la posibilidad de ser el gobernante más joven de Francia desde la época de Napoleón.

Filósofo, politólogo y economista de formación, comenzó su carrera laboral siendo inspector financiero, aunque no tardó en dar el salto a la prestigiosa Banca Rothschild, donde tejió una red de relaciones que le terminarían acercando a las altas esferas políticas

Macron, antiguo militante socialista, participó en la campaña electoral de 2012 como asesor de programas para François Hollande, quien terminaría premiándole con un puesto de asesor presidencial. Apenas dos años después, ya había ascendido a ministro de Economía, un cargo donde permaneció otros dos años y donde comenzó a dejar claro las líneas del que programa que ahora exhibe su rostro en portada.

No dudó en criticar algunas de las 'vacas sagradas' de la lucha social francesa, como la jornada semanal de 35 horas, el blindaje de los contratos y los empleos vitalicios de los funcionarios. A golpe de polémica y aplausos, pasó en poco tiempo de ser un desconocido para la ciudadanía francesa a ser la voz de un centro huérfano de líder.

En agosto de 2016 abandonó el Ministerio y consumó la ruptura con Hollande, su mentor político, para lanzarse a la aventura de un proyecto nuevo: En Marche! Macron quería lanzar una "revolución democrática" y ser alternativa en un inminente escenario electoral que ya entonces se antojaba convulso, con un Partido Socialista en caída libre y una ultraderecha claramente afianzada.

Muchos analistas le vieron entonces como flor de un día, como una nueva estrella en la política gala que terminaría arrollada por la maquinaria de los grandes partidos. Ocho meses después, quienes vaticinaban como su posible mayor éxito la obtención del 10 por ciento de los votos ven cómo todas las encuestas le sitúan con más del doble en intención de voto.

Programa

Macron se ha vendido como el candidato de la clase media -el "candidato del dinero" según Le Pen- y ha evitado públicamente escorarse a izquierda o derecha, rechazando incluso esta diatriba. "Lo que quiero es un programa que traiga a Francia al siglo XXI", dijo durante un acto.

El exministro ha prometido inversiones por valor de 50.000 millones de euros, 15.000 millones de los cuales corresponden a formación laboral y otros tantos a energía y medio ambiente. Su objetivo también pasa por ahorrar 60.000 millones de euros mediante distintas reformas de la administración, entre ellas una modernización que permitiría reducir el gasto en 25.000 millones.

La jornada laboral de 35 horas semanales seguiría aunque sujeta a negociación, mientras que los trabajadores con menos ingresos quedarían exentos de ciertos pagos. En el ámbito fiscal, el impuesto de sociedades se reduciría del 33 al 25 por ciento.

La seguridad es parte destacada de la campaña y, en relación a este tema, Macron ha prometido crear 15.000 plazas en prisiones, contratar a 10.000 policías y subir el gasto en Defensa hasta el 2 por ciento del PIB. También ha incluido medidas específicas sobre inmigración, como la resolución de las solicitudes de asilo en un plazo máximo de seis meses; o integración, fomentando por ejemplo la contratación de personas de determinados barrios.

A nivel de funcionamiento político, Macron quiere reducir el número de diputados y senadores, recortar la administración local, prohibir que los cargos electos realicen tareas de consultoría e ilegalizar la contratación de familiares como asistentes, en una clara alusión al escándalo que ha hundido la campaña de su rival François Fillon.

Pros y contras

A favor de Macron juega el irrefrenable declive del Partido Socialista, incapaz de recomponerse de unos años complicados a pesar de la prematura retirada de un denostado Hollande, que en diciembre de 2016 tomó una decisión sin precedentes en la V República al no aspirar siquiera a la reelección.

El candidato oficial socialista, Benoît Hamon, ha quedado provisionalmente y por sorpresa a bordo de una nave que hace aguas y de la que han optado por saltar pesos pesados como el ex primer ministro Manuel Valls. El 'voto útil' a Macron ha convencido a estos dirigentes, temerosos de una segunda vuelta entre dos candidatos conservadores -Fillon y Le Pen-.

Si Macron se impone en las elecciones del 7 de mayo se daría la circunstancia de que estaría solo ante el peligro, en la medida en que ha comenzado su particular castillo de naipes por la cima. En Marche! tendría a su líder durmiendo en el Elíseo pero a ningún diputado ni senador con el que contar al cien por cien, al menos de momento.

ha prometido crear 15.000 plazas en prisiones, contratar a 10.000 policías y subir el gasto en Defensa hasta el 2 % del PIB

Consciente de que éste es uno de los principales lastres de su campaña, Macron confía en que los franceses sigan también la misma senda en las elecciones parlamentarias previstas para el mes de junio. En este sentido, espera que si obtiene la victoria en las presidenciales, los ciudadanos le concedan también la misma confianza a sus subalternos.

Macron ha subrayado que, si no gana, no se presentará de nuevo a las legislativas, en las que en cambio sí se la jugarán más de medio millar de aspirantes seleccionados de un total de 14.000. La mitad de ellos proceden de la sociedad civil y la otra mitad del mundo político y sus perfiles serían similares a los de las 15 personas que llegarán a ministros: "Elegidos por sus competencias".

Vida personal

La campaña electoral de Macron ha sido relativamente tranquila en vista de las de algunos de sus rivales, aunque no ha estado exenta de polémicas. El exministro ha negado que tuviese cuentas en paraísos fiscales o que hubiese heredado hace unos meses una fortuna de un empresario amigo, si bien ha sido la parte familiar la que más titulares ha copado en estos meses.

En febrero se vio obligado a desmentir que mantenía una relación homosexual fuera del matrimonio, en un tono jocoso que, sin embargo, ocultaba el malestar de parte de su campaña ante la posibilidad de que medios afines al Kremlin estuviesen tratando de perjudicar a Macron de cara a las elecciones.

El exministro lamentó entonces el daño que este tipo de especulaciones suponía para su mujer, Brigitte Trogneux, la profesora de la que se enamoró siendo aún un adolescente. Un libro de reciente publicación cuenta de hecho el terremoto que supuso para la familia Macron descubrir que su hijo menor de edad comenzaba una relación con una maestra 24 años mayor, casada y con tres hijos.

Más de dos décadas después, ambos siguen juntos, con boda mediante -se casaron en el año 2007- y Macron es ya abuelastro. Si se cumplen las encuestas, ambos podrían tener que mudarse al Elíseo una vez se cierren los colegios electorales el próximo 7 de mayo.