REAL MADRID 4 - 2 ATH. BILBAO

James saca airoso al Real Madrid de su duelo más exigente

Un gran gol de James Rodríguez en los momentos de más dificultad en el Santiago Bernabéu del Real Madrid desde la llegada de Zidane, sacó airoso al equipo blanco de un duelo trepidante ante el Athletic Club (4-2), que puso en apuros a base de presión a un rival que resucitó con el regreso de la imagen decisiva del astro colombiano y un doblete de Cristiano Ronaldo.

ondacero.es

Madrid | 13.02.2016 18:07

James celebra su gol ante el Athletic
James celebra su gol ante el Athletic | Getty Images

Parecía que una nueva salida al gusto de Zinedine Zidane, con intensidad, mordiendo al rival y marcando pronto para jugar en casa con todo de cara marcaría un nuevo triunfo del Real Madrid en el Santiago Bernabéu.

No fue así pese a que Cristiano abría el espectáculo a los tres minutos de alzarse el telón. En esta ocasión el rival subía el listón. Un Athletic valiente, con planteamiento notable de Ernesto Valverde, examinaría la solidez madridista.

Arrancaba un duelo de alta intensidad, de esos que dejan gran sabor de boca a cualquier aficionado al fútbol, con Benzema asistiendo a Cristiano Ronaldo, que en carrera recortaba con la izquierda y de diestra colocaba en la escuadra el primer tanto del partido. Cuestionado por la ausencia de goles en citas importantes esta temporada, dejaba una reivindicación en un día en el que estuvo fino.

La ausencia insustituible de Marcelo dejaba a Zidane sin su único lateral zurdo nato. La confianza y la falta de ella en Carvajal y Danilo provocaba que fuese el canterano el que se desplazase al costado izquierdo. Gran parte del peligro del Athletic llegó por el derecho. Con el brasileño siempre superado, como un flan tembloroso ante la presión del público del Bernabéu que ya lo ha señalado.

El gol en contra no frenó al Athletic, primer equipo en la 'era Zidane' que presionó arriba al Real Madrid, puso un marcaje especial a Modric y Kroos para anular el centro del campo rival, y su valentía generó problemas continuos a un equipo incapaz de superar la primera línea de presión, que cedió la pelota al conjunto vasco y mostró debilidad en defensa.

Centros desde los costados eran rematados siempre por Aduriz, que se adelantaba a todos los zagueros en el minuto 8, pero su testarazo no encontraba el arco de Keylor Navas. El Real Madrid tenía el arma de la velocidad y con Mateo Kovacic en el campo crecía en dinamismo. Estuvo brillante en la entrega física y su lectura de partido. Acarició el gol con un remate acrobático a pase de Cristiano y tras despeje defectuoso de la zaga bilbaína.

Los méritos del Athletic no tuvieron acierto rematador. El tanto del empate llegó con un regalo en la falta de entendimiento entre Varane y Keylor Navas. El central francés erró al ceder hacia su portería y el portero precipitó su salida. Cuando quiso lanzarse por el balón era imposible llegar. Eraso marcó a placer, a puerta vacía.

El duelo adquirió un ritmo frenético, se perfilaba como el más complejo desde la llegada de Zidane, que veía como Keylor Navas volaba para salvar un cabezazo de Aduriz a otro centro desde la banda que debía tapar Danilo. En el otro área el más insistente era Cristiano. Picado en su orgullo ante las dudas, mostraba que aún desborda rivales y cada acción probaba a Iraizoz.

Los porteros pedían protagonismo y la agilidad del costarricense la plasmaba Iraizoz ante un cabezazo lanzado en carrera de Danilo, ante el que respondía con reflejos. El partido estaba vivo, con ocasiones en las dos áreas y Aduriz extendiendo su momento de peligro. Lo generaba cada vez que tocaba el balón. Pedía mano tras un remate y el travesaño repelía otro en el que ganaba la zona a Ramos.

Las continuas llegadas del Athletic, fruto de su buena colocación y el sistema de Valverde, sacaban a relucir el único momento de dudas del equipo de Zidane como local. Beñat con De Marcos volvían a generar peligro ante una zaga sin respuestas. Fue justo cuando apareció James. Disfrutaba del partido, con mucha movilidad, asociándose con sus compañeros cuando generó una acción en la que se perfiló, se acomodó ante dos rivales a su zurda y colocó un balón imposible para Iraizoz. Por primera vez en su peor campaña en España volvía a sentirse decisivo. Así lo celebraba, repleto de rabia.

Restaban siete minutos para el descanso y no hubo tregua. Pudo empatar el Athletic inmediatamente, con Merino reclamando de nuevo penalti tras ver como su disparo lo desviaba Carvajal. El castigo excesivo llegaba cuando los equipos estaban a punto de dirigirse al vestuario. Cristiano cedía a Kroos, libre de marca, que con comodidad se giraba y sacaba un derechazo potente a la red.

El Real Madrid salió airoso de la primera mitad más exigente y en la segunda, sintiendo menos presión, tocó con más continuidad sacando provecho del desgaste físico realizo por el Athletic, que nunca se rindió.

Las ocasiones se redujeron, con la mente de los madridistas inevitablemente en el regreso de la Liga de Campeones y su partido en Roma de octavos de final. Lo siguió buscando Cristiano, ansioso de goles, que tras rechace de una falta a la barrera probó de nuevo a Gorka Iraizoz con su disparo ajustado al palo.

Defensivamente mostró el equipo de Zidane un aspecto a mejorar, le remataron todos los centros desde las bandas, acción convertida en la principal baza de peligro de los de Valverde. Merino probó suerte y Elustondo acabó marcando sobre la hora cuando el duelo ya estaba sentenciado. Cristiano había firmado su doblete y el Real Madrid mostraba que en el Santiago Bernabéu es altamente fiable. Le falta por corregir su falta de continuidad a domicilio.