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JORNADA 30 | ATLÉTICO 1-0 GRANADA

Atlético de Madrid 1 - 0 Granada

El Atlético recogió la presión que le trasladó el Barcelona [[LINK:INTERNO||||||tras su triunfo ante el Celta]] y no la desaprovechó. Los de Simeone, que planteó un once con muchas caras nuevas, se impusieron con sufrimiento a un Granada muy competitivo, pero que no tuvo opción ante un Diego Costa imperial. Otro gol del delantero y otro triunfo para un Atlético que sigue líder, más aún [[LINK:INTERNO||||||después del nuevo tropiezo del Madrid en Sevilla.]]

Antonio J. Mora |  Madrid |  Actualizado el 22/09/2017 a las 14:37 horas

El Atlético comenzó una nueva defensa del liderato con muchas caras nuevas, quizás pensando en el compromiso liguero del fin de semana ante el Athletic y la Champions en el horizonte, pero aún así, un equipo con muchos cambios. Sin Filipe, Raúl García, Koke o Diego, -estos tres últimos en el banquillo-, Simeone plantaba un fresco once que no por ello cedió a las constantes habituales.

Y así salió el Atlético, el de siempre, con garra e intensidad con y sin balón, y no renunciando al dominio y a la presión alta en cuanto el Granada intentaba iniciar la jugada. Aún así, el conjunto andaluz se plantó a la perfección desde el comienzo del choque y no sufrió demasiado en las continuas llegadas sin peligro del Atlético.

Arda, con más tendencia a ir al centro o la izquierda, partió desde la derecha pero poco a poco volcó el juego rojiblanco hacia el lado contrario. Cristian Rodríguez, el otro 'nuevo' en el once, se sumó a unos Costa e Insua más activos por esta parcela del campo. Villa se movió en otro terreno más intacto, pero fue un integrante más de la paciencia y la combinación rojiblanca al borde del área de Roberto.

Sobre todo paciencia, que no se tradujo en mayor peligro ante el continuo muro granadino. Arda dispuso de la ocasión más clara en el 20' tras una combinación con Diego Costa en el área grande, pero su disparo se marchó desviado, así como El Arabi y Brahimi inquietaron algo más a Courtois con sendos disparos ya avanzada la primera mitad.

A Simeone se le vio descontento en los primeros 45 minutos. Si el Atlético quería llevarse los tres puntos y comenzar con buen pie la defensa del primer puesto, el equipo necesitaba algo más. Las sensaciones se confirmaron al inicio de la segunda mitad, pues al Atlético se le vio espeso y sin ideas en ataque. El Granada lo notó, forzó una marcha más y los contragolpes no fueron tales; se convirtieron en llegadas más peligrosas.

Simeone movió el banquillo más pronto de lo habitual
El Granada fue cediendo terreno pero el peligro seguía sin llegar en el calco de la primera mitad. Simeone no aguantó demasiado y cambió la norma: realizó dos cambios al poco de comenzar la primera mitad. Sosa y Diego fueron los elegidos en detrimento de Cristian Rodríguez y Arda, del que se esperaba más.

Los cambios no concluyeron en un cambio a favor del Atlético, al menos de inmediato, pero en una de las estériles llegadas rojiblancas, uno de los recién ingresados en el césped, Sosa, centró desde la derecha y Diego Costa cabeceó de manera impecable el balón para poner por delante a los de Simeone. El estadio y los jugadores celebraron con rabia uno de esos tantos que se saben cruciales en una Liga, más aún en un día tan gris para el Atlético.

Solidez defensiva del Atlético
El Granada, que no se vino abajo con el gol, encontró en Iturra su constante pulmón y desahogo para poner en ventaja a los laterales y los atacantes, que no tenían problemas en avanzar hacia Courtois. Eso sí, entre Miranda y Godín no dieron ninguna opción. Los dos defensores confirmaron su gran momento.

Raúl García y Buonanotte se unieron a un Calderón que celebró como si fuera un gol rojiblanco el tanto del Sevilla ante el Madrid (2-1). Alcaraz, por su parte, no quiso ser preso de la fiesta rojiblanco y no bajó los brazos como así demostró en los cambios: quitó a un correcto Coeff y metió a Ighalo. Central por delantero, una apuesta valiente que al menos incomodó en la recta final al Atlético.

Al final, el Atlético agranda su figura y su liderato tras un sufrido triunfo. Quizás ha sido uno de los peores partidos en casa en ataque, pero Diego Costa marca la diferencia. Peleó cada balón, cayó a la izquierda, corrió en profundidad, dio un recital a espaldas de los defensores y, aunque no tuvo muchas ocasiones, aprovechó la que tuvo. Su cabezazo bien vale tres puntos, como tantos otros goles durante la campaña, y bien que lo celebra el Atlético.

A un punto del Barcelona y a tres del Madrid, que ha pinchado en Sevilla y ha supuesto doble celebración para los de Simeone. La Liga ha dado un nuevo giro a ocho jornadas y el Atlético se ve muy capaz, aunque Simeone no lo reconozca aún. Poco le falta para admitir en público la grandeza de este Atlético.