Accelerate Innovation by Fujifilm

La pandemia de la COVID obligó a improvisar 4.000 nuevas camas de UCI que había que dotar de dispositivos de electromedicina

Antonio Ojeda Cruz, presidente de la Sociedad Española de Electromedicina e Ingeniería Clínica, recuerda que la situación afectó a los profesionales del sector, que tuvieron que buscar recursos y alternativas bajo una gran presión

ondacero.es

Madrid | 24.05.2021 08:03

La pandemia de la COVID-19, especialmente durante la primera ola, en los meses de marzo y abril, supuso un auténtico reto tanto para los profesionales que atendían a pacientes en un contexto de desconocimiento de un virus altamente contagioso como para los responsables de gestionar toda la logística hospitalaria para facilitar la apertura y adaptación de nuevas áreas que acogiesen a más enfermos ante la avalancha de casos graves recibidos, que aumentaba día a día.

En el caso de los responsables de las áreas de electromedicina e ingeniería clínica, topaban con la rigidez de los procedimientos internos y con unos recursos limitados, diseñados para la atención de una media de pacientes que se estaba superando con creces en aquellos días. Antonio Ojeda, presidente de la Sociedad Española de Electromedicina e Ingeniería Clínica (SEEIC) y Jefe del Servicio de Electromedicina en el Servicio Canario de Salud, apunta que las estructuras hospitalarias están diseñadas para atender una demanda determinada, y que “desde el momento en que se supera esa demanda media, evidentemente puede haber algún tipo de problema o se puede ocasionar algún tipo de trastorno en el desarrollo de la actividad. Con la llegada de la primera ola de COVID, se desbordó cualquier tipo de previsión en cuanto a la demanda, provocando una necesidad de funcionamiento ajeno a lo que se podía entender como como algo normal. Si tenemos en cuenta que la afluencia del número de pacientes que realmente accedían a los centros sanitarios era ingente y de gran volumen, se provocó una situación que tensionó en exceso nuestro sistema sanitario”.

En este sentido, tal como señala Ojeda, se requirió habilitar nuevos espacios para dar salida a la creciente demanda, “incidiendo directamente sobre el número de camas de la Unidad de Cuidados Intensivos, los puestos de urgencias y las camas de hospitalización. Si se precisa un incremento de estos entornos a nivel de espacio, también se requiere que se dote de la tecnología y de los recursos adecuados para poder dar cobertura asistencial a esos pacientes que también pasan a ocupar esos entornos. Y esto implica también una dotación adicional en cuanto a equipamiento electromédico, una mejora o dotación de nuevas infraestructuras para dar cobertura al equipamiento, como es el caso del mobiliario, y, por supuesto, cambios en el diseño de los procesos internos a nivel de logística y de ingeniería”.

Según datos recogidos en un informe elaborado por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) sobre el modo en que fue necesario organizar los cuidados de pacientes COVID, se destaca que en las UCIs fue necesario aumentar la capacidad de camas disponibles en hasta un 300%, lo que supone aproximadamente unas 4.000 nuevas plazas. Asimismo, se recoge en el documento que las Unidades de Cuidados Respiratorios Intermedios (UCRIS), en los dos meses de mayor demanda asistencial, tuvieron que multiplicar su capacidad en algunos centros hasta por 4, y llegaron a albergar el doble de pacientes que las Unidades de Cuidados Intensivos.

Según Antonio Ojeda, el hecho de habilitar nuevas zonas para la atención de urgencias y hospitalización aumentó la necesidad de “equipos de medida de saturación de oxígeno en sangre, conocidos como pulsioxímetros, mientras que en los servicios de cuidados intensivos la principal demanda de equipos de electromedicina fue la de aparatos de soporte de respiración a nivel invasivo y monitorización”. No obstante, cabe destacar que “ante la necesidad de diagnosticar potenciales neumonías, un patrón bastante generalizado en los pacientes que accedían a los centros sanitarios con COVID, los centros sanitarios tuvieron que poner en uso los servicios de diagnóstico por imagen, tales como los digitales directos o los convencionales de rayos X”. Pero uno de los aspectos que resultó clave, fue que “por el tipo de movilidad que pueden tener estos pacientes, se precisó y hubo una gran demanda de equipos portátiles de rayos X, dado que es una tecnología que podemos poner a disposición del paciente, en este caso a demanda del clínico, in situ, en el lugar donde el paciente pueda estar encamado”.

El presidente de la SEEIC considera que, de cara al futuro, con la experiencia adquirida durante la pandemia, y por si se volviese a repetir una situación similar, se deben repensar las estructuras hospitalarias para dotarlas “no sólo de una mayor flexibilidad. También debemos reflexionar sobre los procesos internos, la logística, aspectos como el almacenaje estratégico de recursos y de contingencia, y una coordinación medianamente centralizada de recursos, ya sea por región o por comunidad autónoma. Pero, en definitiva, una planificación que permita abordar la casuística o el incidente que pueda acontecer con garantías”.

ACCELERATE INNOVATION BY FUJIFILM

En un futuro próximo se utilizarán gametos artificiales en la medicina reproductiva humana

La Dra. Dolors Manau, Jefa de la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Clínic de Barcelona y el Dr. Pedro N. Barri, Presidente de Dexeus Mujer, Consultor del Servicio de Medicina de la Reproducción, indican que el rendimiento de las técnicas de reproducción asistida ha superado ya al rendimiento de la fecundidad natural de la especie humana.