En una época marcada por la inmediatez y el consumo rápido, cada vez son menos quienes apuestan por mantener vivos los oficios tradicionales. Alberto Sánchez es una de esas personas que hace años decidió cambiar por completo el rumbo de su vida para dedicarse a uno de ellos: la zapatería.
Su vocación siempre fue ser bombero, un sueño que vio truncado por culpa de una lesión que llegó apenas dos semanas antes de presentarse a las oposiciones. La frustración y la falta de ilusión le hizo dejar los apuntes en un cajón y buscar alternativas.
Fue entonces cuando un buen amigo le propuso que retomase la zapatería, un oficio al que se había dedicado de manera temporal. Sin dudarlo comenzó a formarse y trabajar en diferentes sitios, hasta que en 2017 se puso al frente de Zapaexpress, un taller dentro del Mercado de Santa María de la Cabeza, en Madrid.
Por sus manos pueden llegar a pasar más de cuarenta pares de zapatos al día. Todos ellos con una historia diferente y un arreglo personalizado. "Hay una tendencia por volver a arreglar en lugar de tirar y comprar", ha explicado. Y no solo por arreglarlos, también por conocer el proceso de cómo se hace. Alberto comparte todo a través de sus redes sociales donde acumula miles de seguidores, un espacio en el que busca visibilizar este oficio de toda la vida.

