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OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Si Iglesias, o quienes Iglesias diga, acaban teniendo carteras, será un gobierno de coalición se ponga Pedro como se ponga"

Siguen pensando que tenemos todos amnesia. O que hemos nacido ayer, uno ya no sabe.

Carlos Alsina
  Madrid | 12/06/2019

Contemplen hoy el asombroso caso del profesor de políticas que llegó a ser aclamado como el más brillante estratega de la nueva política. Este joven con coleta que iba a poner el sistema patas arriba enterrando al Partido Socialista del biparti-dismo y de la casta. Este joven que inició su camino renegando de los gobiernos de coalición con el PSOE porque es ni era izquierda ni era nada.

No, no pegue usted un brinco. Esta declaración no es de ahora. Es de 2015. Lo de ahora es esto otro.

Gobernar juntos, de igual a igual, Pedro.

El fino analista morado va camino de arrebatarle a Albert Rivera el título de dirigente más voluble de nuestro escenario político. Donde hace cuarenta y ocho horas veía con claridad envidiable que Sánchez por quien suspiraba era por Ciudadanos.

Ahora lo que ve es que no hay por qué dudar de que Sánchez, a quien en verdad desea, es a Podemos.

Habrá que reconocerle a Pedro Sánchez una capacidad de persuasión sobre su compadre morado verdaderamente admirable. Fue verse un rato y darle cuartelillo y salió Iglesias convertido al sanchismo y a la religión del camuflaje. No me lo llamen gobierno de coalición, llamelo de cualquier otra manera.

¿Qué le dijo Pedro a Pablo que lo dejó tan manso?

Pues primero, que no estuvo acertado el portavoz Ábalos al hablar ya de elecciones si no hay investidura. Y tampoco al mencionar que meter a Podemos en el gobierno espanta a otros posibles socios. Y que sí, que es consciente de que sin los 42 síes de Podemos lo suyo no sale, pero que ahora conviene cambiarle el nombre a las cosas para que nadie se altere demasiado. O sea, Pablo, que dejes de llamarlo gobierno de coalición porque parece que le están planteando un chantaje a quien ha ganado las elecciones.

¿Se acuerda usted de lo que dijo José Luis Ábalos hace dos semanas? Sobre esto de qué palabras gustan en Moncloa y cuáles no.

Ábalos tiene tendencia a decir las cosas de tal manera que se le entiende todo. Por eso a menudo incomoda incluso a sus colegas. Pero ya ve usted que esto de buscarle otro nombre al gobierno de coalición no es nuevo. La novedad de ayer es que ya se han inventado uno, a ver si cuela. Esta tontuna del gobierno de cooperación al que cabe augurar la misma suerte que tuvo José Montilla cuando se empeñó en que su gobierno tripartito catalán no se llamaba tripartito sino Entesa. Y por supuesto, todo el mundo lo siguió llamando tripartito, que es lo que era.

Cada vez que escuchen estos días a los dirigentes del PSOE y Podemos decir que lo importante no es el nombre de las cosas, sino el contenido, tengan esto presente. No es el nombre de las cosas, es el porqué quieren ocultar ese nombre para distorsionar las cosas.

Adriana Lastra podría haber comparecido ayer ante la prensa con uniforme de camuflaje. Casco verde oliva y malla con unas retamas para confundirse con el paisaje. En coherencia con la maniobra de ocultación frustrada que intentó consumar a base de encadenar palabras biensonantes. Los trucos de retórica de todo a cien: tú di mucho integración, y plural, y referentes, e innovador.

Lastra y las fórmulas creativas e innovadoras. Diferentes a todo lo conocido hasta ahora, señora, lo nunca visto. Un ministro que camine boca abajo, una ministra que cambie de militancia cada semana, un vicepresidente mutante que a ratos sea rojo y a ratos morado.

La mejor pregunta de la rueda de prensa de Lastra ayer se la hizo Daniel Basteiro y, por supuesto, se quedó sin respuesta.

No hay ejemplos. Pero sí una frase interminable sobre lo que los españoles quieren, lo que los españoles nos demandan, que si acabar con los vetos, que si bla bla bla y nada, que lo del gobierno de cooperación no es nada. Palabras amontonadas, argucias de vendedor de crecepelo. Vendedora.

Si Iglesias, o quienes Iglesias diga, acaban teniendo carteras, será un gobierno de coalición se ponga Pedro como se ponga. Ya le tiene echado el ojo Pablo a tres ministerios, tres. Adivine cuáles escuchando su intervención de ayer:

Minsterio de Trabajo, ministerio de Hacienda, ministerio para la Transición Ecológica. Estos son los sillones que tendrá que pagar Sánchez si quiere ser investido.

Siguen pensando que tenemos todos amnesia.

A Pablo Casado le preguntaron ayer, después de verse con Sánchez, si le había dicho no es no y qué parte del no no has entendido, que es lo que le dijo Sánchez a Rajoy hace tres años.

Es verdad que todo el mundo recuerda el no es no de Sánchez que ahora deja a éste como incoherente. Lo que no todo el mundo recuerda es lo que Pablo Casado decía hacer tres años, cuando en plena ofensiva para convencer al PSOE de que se abstuviera llegó a imaginar este escenario. Tan parecido, ya verán, al que ahora tenemos. Imaginaos.

Las manifestaciones, de momento, no han llegado.

Al PP se le ha declarado un pequeño incendio en Madrid, donde la negociación a dos bandas que está haciendo con Ciudadanos y con Vox entró ayer en crisis. Justo después de haberse puesto de acuerdo los tres partidos (porque son tres) para repartirse la mesa del Parlamento autonómico dejando fuera a Mas Madrid —que tiene más escaños que Vox—, el partido de Abascal anunció la buenanueva (para ellos) de que tendrán sillones en el nuevo gobierno.

Consejerías, entes (ya no los llaman los de Vox ‘chiringuitos’) y presupuesto. A Ciudadanos, al escucharlo, le dio un jamacuco. Porque recién pagado el precio de reunirse Aguado con Rocío Monasterio y habiendo metido a Vox en la mesa del Parla-mento, daban por hecho que el acuerdo estaba resuelto y sin Vox en el gobierno.

El PP dice que cargos sí, pero consejerías no. Ciudadanos amaga con hacer naufragar la investidura de Díaz Ayuso.

En el aire el gobierno regional de Madrid y en el aire la alcaldía madrileña, porque Casado cierra la puerta a hacer alcaldesa a Villacís. O es Almeida o es Carmena.

En el aire también la investidura de Ximo Puig en Valencia. La sesión comienza esta mañana y Podemos se levantó ayer de la mesa porque le parecen poca cosa los puestos que les ofrecen en el gobierno: en cargos de segundo nivel dentro de consejerías controladas por Compromís. Va a arrancar el debate de investidura sin los apoyos amarrados. El Pacto del Botanic va camino de la ITV.

Y termina hoy el juicio por rebelión a los cargos de la Generalitat que no se fugaron (Puigdemont seguirá pendiente de juicio). La última palabra la tendrán los procesados. Muy celebrada hoy en la prensa la manera en que expuso sus conclusiones, y remató su intervención, el abogado de Joaquim Forn, Javier Melero.