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EL MONÓLOGO DE ALSINA

Ser pavo en Estados Unidos hoy es como ser uva en La Rioja

Les voy a decir una cosa.

Ser pavo en Estados Unidos hoy es como ser uva en La Rioja. Sabes que tu día llega. Y más o menos por las mismas fechas. Ser pavo en Estados Unidos y en noviembre es la muerte. Se siente el pavo un poco como Urdangarín, trinchado.

Carlos Alsina  | Logroño | 22/11/2012

Vendimia

Vendimia / antena3.com

El lunes nos contó Guillermo Fésser que a los pavos los engordan tanto que van los pobres con un pechugón, arrastrándolo por el suelo, que cuando le ven la pechuga a la hembra por más que se exciten no son capaces de rematar la faena. Intentan aparearse pero son tan voluminosos que no llegan. A ustedes esto les cuesta entenderlo, pero Falete sabe de lo que hablo.

Ser uva en la Rioja en octubre -y en noviembre las más rezagadas- es sentir el aliento de la escurridora. Tú eres la uva, estás tan ricamente colgada de tu vid, y ves venir a los vendimiadores empuñando el corquete, que es ese cuchillo en forma de hoz, listos para meterte en el cesto, en la comporta y de ahí, ya no te salvas, a la despalilladora. Escuchas el sonido de los cilindros y sabes que tu destino es ser mosto.

Y es justo entonces es cuando la uva se siente como la clase media española, estrujada. Sacudida por todas partes, mareada con tanto cambio fiscal y exprimida.

Como nos sigan cobrando impuestos por cualquier cuestión / no va a quedar de nosotros ni el raspón. /

Como la cosa siga para abajo / le pondrán un impuesto hasta al escobajo. /

El escobajo es, del racimo de uva, lo que queda cuando le quitas todas las uvas. Las raspas. Y el hollejo es el pellejo, ¿no? Dijo una vez un argentino: “Presidente, viejo, dejá de arrancarme ya el hollejo”. Era un argentino amante de la vendimia, como Federico Luppi pero en otra época.

Ahora que se ha cumplido un año de las elecciones generales, te pones a repasar lo que se decía en los mítines y dices madre mía, era otro país. El que nos prometieron. Creímos que se trataban sólo de cambiar de jefe y lo que nos cambiaron fue el IRPF.

Al pan, pan y al vino, vino. Pero el gobierno dice que la cura de caballo era impepinable y que toda esta asfixia que notamos ahora acabará dando sus frutos. Brotarán las hojas, y después las bayas, de este sarmiento que ahora se nos antoja desnudo. Lo de los brotes verdes no se atreven a decirlo ya ni los agricultores. Vas por el campo con alguno de ellos y dices: ¿eso que ha salido ahí no es un brote? Hombre, si tú lo quieres llamar así, yo prefiero decir renuevo o vástago. Cualquier cosa menos “brote”.

Es verdad que hay expresiones que han quedado malditas, eh. Por muy serio que las digas la gente cree que estás de guasa. “Lo peor ha pasado ya”. Ésta se dijo por primera vez en 2008, tú fíjate qué ojo clínico. O “ya estamos saliendo de la crisis”, que ésta se dijo por primera vez en 2008 -Zapatero se pasó un año sin llamarlo crisis y el día que empezó a llamarlo por su nombre fue para decir que ya salíamos- y se ha empleado por última vez hace no mucho tiempo, ¿verdad?, un día que a la ministra Báñez sufrió un arrebato de optimismo antropo-ilógico.

Hay más frases malditas: “Se nota un cambio de tendencia en el empleo”. “Con esta cumbre queda salvado el euro”. “Nunca crearemos un banco malo”. Tiene el efecto automático de generar en el público una sonrisa. Es escuchar cualquiera de estas frases y poner cara de “sí, hombre sí, este cuento ya me lo han contado”. Hoy tenemos una de esas cumbres decisivas. En Bruselas, que es una ciudad muy acogedora donde organizan los líderes europeos sus kedadas. En la de hoy están todos echándose la mano a la cartera porque se habla del presupuesto de la Unión Europea para los seis años que van de 2014 a 2020. Es decir, cuánto le toca aportar a cada país al fondo común y cómo se reparte luego ese dinero.

Cada uno de los gobiernos, en sus países respectivos, están explicándole a la sociedad que hay que recortar y recortar por todas partes, pero ahora que lo que se va a recortar es lo que recibe de Europa cada nación, están peleando para que el recorte se lo hagan a otro. Al frente de los podadores está, como siempre, la señora Merkel y en el pelotón de los que van a ser podados está el nuestro, Rajoy, o sea, todos nosotros. Se calcula que podríamos ver recortados los fondos que nos llegan en 20.000 millones de aquí a 2020.

Hay dos formas de ganar una batalla como ésta: o consigues que no se recorte el presupuesto de la Unión, o consigues que el tajo se lo peguen a otro país, no al tuyo. Y en eso anda Rajoy esta tarde, viéndose con su nuevo mejor amigo, que es el socialista Francois Hollande, y con su vieja amiga -ahora bastante distanciada—Angela Merkel.

Luego les iremos contando cómo le ha ido. Hay quien piensa que esto de la austeridad se nos está yendo de las manos y no le falta razón porque hasta el Papa se ha pasado a la religión de la señora Merkel. Los ajustes, como sabéis, han llegado al portal de Belén. Porque dice el Papa que en el Evangelio no se habla de la mula y el buey, ni de la estrella ésa que hacemos con papel de plata. Y es verdad que esto, en origen, no existía. Pero claro, llegaron los tiempos de la bonanza económica, las vacas gordas, la burbuja belenística, y le fuimos poniendo al portal un montón de accesorios. La estrella y el arcángel, por ejemplo, son un caso de duplicidades: con uno de los dos anunciando el asunto sería suficiente.

Si los Reyes Magos no ven la estrella ya preguntarán cómo se llega. Admitámoslo, hemos hecho belenes por encima de nuestras posibilidades. Ibas al banco a actualizar la cartilla y te ofrecían un crédito para comprar figuritas. Y ha habido gente que no ha sabido medir. No es que pusiera en el Belén posada y castillo de Herodes (el infanticida), es que ponían molino de grano y una señora harinera. Y un herrero y cuatro o cinco lavanderas. Por no hablar de los click de Famóbil, o las muñecas de Famosa, o Bob Esponja. Que ya me dirás tú qué pinta en la Palestina de hace dos mil años. El equilibrio presupuestario ha llegado al portal porque con el matrimonio y el crío es más que suficiente. Cumple los estándares de belén homologado a todos los efectos. Lo que no cumplen es el decreto de los desahucios: el establo no es suyo, no es familia numerosa ni monoparental, el marido trabaja, el niño es Dios y los ingresos familiares son más de dos veces y media el IPREM porque los Reyes Magos les han llevado ¡oro!

Eso es un regalo, y no los del amigo invisible. ¡Oro! Que como fue hace dos mil años se lo pudo quedar todo José, porque si fuera ahora el 20 % se lo llevaba Montoro. A los niños de San Ildefonso ya les han avisado de que, a partir de enero, un trozo del bombo de los premios es del ministro.

El sorteo de Navidad aún lo salvamos, pero el seis de enero es el del niño y ahí la cantinela ya será distinta. En la bola de los premios han apuntado a boli la nueva fórmula y al niño cantor que se la salte lo llevan preso. Tendrán que decir: “veinticinco mil euros, veinte para usted y cinco para el gobierno”. Antes la gente decía: “no te lo vas a creer, me ha tocado el niño”. Ahora dirá: “no te lo vas a creer, me ha tocado el niño y le he tenido que arracar un brazo para dárselo a Montoro”. Tanto quejarnos de Herodes.

Hoy el Belén lo tenemos armado en Bruselas, que es una ciudad muy acogedora donde se celebra cada tres meses una cumbre decisiva.

Y en vísperas, ya, de las elecciones en Cataluña, qué nervios. El domingo sabremos cómo queda la cosa, que diría Susaeta, o sea, España. Y si le ha funcionado a Artur Mas esta mezcla de épica y drama que le ha querido dar a su campaña, la historia (fabulada) del héroe que, contra viento y marea, se pone al lado del pueblo frente a los ricos y poderosos. Este truco es más antiguo que Ruavieja y Barriocepo, pero puede que todavía le funcione a quien aspira a mayoría absoluta y quien ha convertido ese objetivo en su primera meta.

Hay otra frase maldita en política que es la de la “victoria amarga y dulce derrota”. Y otra aún más maldita: “he entendido el mensaje de las urnas”. Esto suele decirlo quien ni lo ha entendido ni lo quiere entender. Mantenella y no enmendalla. Por cierto, el Papa no se ha referido expresamente a ello pero la política de austeridad en los belenes afecta también a la figurita del culo al aire. El caganer, también llamado cagón, no consta en los textos históricos. Si no sale la mula, a ver por qué va a salir un señor evacuando. Por antigua que sea, y eso sí está demostrado, la costumbre de meterse detrás de un arbusto, bajarse los pantalones y...ponerse en cuclillas. El resto ya se lo saben. No hacen falta más detalles.

De todo ello vamos a ir hablando hoy desde Logroño -de la actualidad, me refiero-, capital gastronómica de este 2012 y capital del soterramiento de nunca acabar. La verdad es que una gozada venir en otoño a La Rioja. El paisaje colmado de vides vestidas con sus colores de este tiempo, marrones y anaranjados rojizos, despidiendo la hoja antes de pasar el invierno entre sarmientos.

Agradecidos, un año más, a la Denominación de Origen Rioja, denominación de origen Calificada, que es como el no va más de las denominaciones de origen, la triple A de las denominaciones. Y agradecidos a todos ustedes por haber venido y por haberse quedado, porque llevan ustedes aquí todo el día.

Además de festejar el maridaje entre el vino de Rioja y la radio... ...vamos a festejar también el maridaje entre un buen café y el mejor brandy. El carajillo Magno que nos tomamos cada jueves a la salud de todos ustedes. Hoy me han preguntado “por qué se llama carajillo”. Gran pregunta. En realidad, y en origen, se llamó “corajillo”, porque se lo tomaban los soldados en la guerra de Cuba para darse coraje. Pero nadie sabe por qué, la “o” pasó a ser “a” y del corajillo se convirtió en un clásico que ahora se renueva con Magno. Si quieres saber más historias de esta bebida entra en carajillomagno.com.