OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Gobernar es discriminar"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre la entrada en vigor de la subvención del precio de la gasolina, un descuento que tienen que aplicar las gasolineras sin haber recibido previamente del Estado el dinero para realizar esa rebaja en el recibo.

Carlos Alsina

Madrid | 01.04.2022 08:35

¿Y los descuentos a quienes usan el transporte público, para cuándo? Y a quienes compran potitos y legumbres, que han subido muchísimo, ¿para cuándo?

Bienvenidos al día en el que vamos a comprobar si los automovilistas españoles -la España motorizada- acude en masa a llenar el depósito para aprovechar el descuento o mantiene aparcado el coche porque, con descuento y todo, se le va de presupuesto.

Alemania incluye descuentos en el transporte público

El gobierno alemán sí ha incluido en su plan de emergencia los descuentos en el transporte público. Billetes y abonos más baratos para incentivar su uso en detrimento del coche particular. Porque en Alemania sí forma parte del plan del gobierno reducir el consumo: necesitar menos gas y menos electricidad para depender menos de Rusia.

En España, como el gas no es ruso y la dependencia la tenemos de otros países, todo el esfuerzo se está poniendo en subvencionar el consumo, apuntalarlo, para que no decaiga. A costa de que sea el Estado quien financie una pequeña parte de lo que hasta ahora pagábamos los consumidores.

En Alemania sí forma parte del plan del gobierno reducir el consumo de energía. En España, el esfuerzo está en subvencionar el consumo

El Gobierno empezó pactando el descuento sólo con los transportistas: para ellos el vehículo es un instrumento de trabajo. Luego acabó aplicándolo a todos los conductores: para nosotros el vehículo sólo es un instrumento de transporte. Agradezcamos al resto de la sociedad que nos subvencione.

¿Y los usuarios del transporte público, qué? Dices: es que a ellos no les han subido el precio del tren, o el autobús, o el metro. Es verdad. Pero como han subido los precios de todos los productos, su poder adquisitivo también mengua.

Gobernar, no se equivoque, es discriminar

El precio de algunos alimentos se ha disparado, pero no hay ayudita a los clientes de los supermercados para que sigan comprando tantos potitos o legumbres como antes. Que coman otra cosa. Sólo la hay para comprar gasolina y gasóleo.

Hay que entender el malestar de algunos: si a éste le da usted veinte céntimos por litro de gasolina, déme a mí veinte céntimos para los repuestos de la bicicleta, que también han subido.

Gobernar, no se equivoque, es discriminar. Haga el Gobierno lo que haga, siempre habrá quien se sienta discriminado porque, en efecto, lo es.

La formidable chapuza del Gobierno con las gasolineras

De modo que el foco de este día, con permiso de Feijóo, está puesto en las gasolineras. En el descuento y en la formidable chapuza que ha resultado ser el procedimiento diseñado por el Gobierno.

Desde esta medianoche las gasolineras han de cobrar veinte céntimos menos por litro sin haber recibido del Estado el dinero necesario para aplicar esos descuentos.

No es que no hayan recibido el dinero del descuento por adelantado, es que no han podido solicitarlo porque el procedimiento, ayer, no estaba operativo

La ministra dice que el Gobierno ha pensado sobre todo en las pequeñas empresas que gestionan surtidores. Pues quién lo diría. No es que no hayan recibido el dinero del descuento por adelantado, es que no han podido aún ni solicitarlo porque el procedimiento, ayer, no estaba operativo.

Quién no tiene veinte céntimos para prestárselos al Gobierno

La chapuza es máxima. Por decreto ha convertido el Gobierno a las gasolineras pequeñas y grandes en sus fiadoras de dinero. Usted deje de cobrar los veinte céntimos y en unos días yo se lo pago.

Claro, dicho así, veinte céntimos, parece poca cosa. Quién no tiene veinte céntimos para prestárselos al Gobierno. Pero hay que multiplicar los veinte céntimos por los litros de gasolina y gasóleo que hoy dispense cada gasolinera.

Por decreto ha convertido el Gobierno a las gasolineras en sus fiadoras de dinero. Usted deje de cobrar los veinte céntimos y en unos días yo se lo pago

Pongamos que le pone usted 50 litros al coche. A 1,80 euros son noventa boniatos. A usted le tendrán que cobrar 80. Si es un camión, en lugar de cincuenta litros igual le pone 900 de gasoil. 1620 euros. Le tienen que cobrar 1440. 180 de menos.

Por qué no hizo usted sus deberes a tiempo

Ese dinero, diez euros por conductor, ciento ochenta por camión, es lo que las gasolineras tienen que adelantarle hoy no a los clientes sino al Estado. Hoy las empresas de gasolineras se convierten, por decreto y por unos días, en fiadoras del Gobierno.

Y el Gobierno dice: el dinero llegará a lo largo de la próxima semana. Usted adelante el dinero que ya haremos cuentas. Sí, claro. La pregunta es por qué no hizo usted sus deberes a tiempo.

Y la pregunta es si habrá avalancha de coches con el depósito en reserva llegando hoy a las gasolineras.