OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Más medidas, corazón"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre el anuncio de nuevas medidas contra la inflación que hará Pedro Sánchez en el Debate sobre el estado de la Nación que se celebra hoy en el Congreso.

Carlos Alsina

Madrid | 12.07.2022 08:43

Con las temperaturas cada vez más altas, el maldito megavatio cada vez más alto, la incertidumbre por la guerra de Ucrania cada vez más alta, los precios cada vez más altos, la compra de gas ruso por parte de España, cada vez más alta también.

  • Temperaturas: rozando o por encima los cuarenta grados en medio país.
  • El megavatio: por encima de los trescientos euros por primera vez desde marzo. (En marzo llegó a estar en 545, que nuestra señora de la luz nos ampare).
  • La incertidumbre: anda Putin recortando el envío de gas a Austria e Italia. A Alemania ya se lo recortó. Ahora averías y razones de mantenimiento para cerrar uno de los gasoductos, con el gobierno alemán mosca porque sospecha que dentro de diez días, que es cuando el suministro debería recuperarse, el tubo seguirá cerrado.
El gobierno alemán mosca porque sospecha que dentro de diez días, que es cuando el suministro debería recuperarse, el tubo seguirá cerrado
  • Los precios: mañana publica el INE el dato definitivo de la inflación de junio. Décima arriba, décima abajo, estamos en el 10%. Con las ministras del equipo económico admitiendo ya que la cosa se va a poner peor. Más alta y más duradera, es el nuevo pronóstico.
  • Y la compra del gas ruso por parte de España, que es el dato que ayer descolocó al personal. No sólo porque estamos importando cuatro veces más que hace un año, sino porque Rusia desbanca a Argelia en la segunda posición de países de los que somos más dependientes en esta materia. El primero es Estados Unidos, el segundo es Rusia. Malamente se compadece esto con el empeño de depender cada vez menos de Putin y con el estribillo que tantas veces escuchamos al comienzo de la guerra: a España le afectarían poco los efectos del conflicto porque nuestro petróleo y nuestro gas procedían de otros países. ¿Cómo explica el Gobierno que justo ahora le estemos comprando tantísimo gas a Rusia? Porque las empresas que lo importan tenían firmados los contratos de antes.
Tanto debate en la Unión Europea sobre el veto a las importaciones de petróleo y gas ruso, y aparece España compensando el gas argelino con gas ruso

Que se busquen otros proveedores porque de Putin no queremos saber nada. Tanto debate en la Unión Europea sobre el veto a las importaciones de petróleo y gas ruso, sobre cómo y cuándo podría Alemania, o Austria, o Italia prescindir por completo de esa energía, y aparece España compensando el gas argelino -ay, Argelia, ay el Sáhara Occidental- con gas ruso.

¿Cuál de estas dos actitudes escogerá el presidente en el Debate sobre el estado de la Nación?

Bueno, con este panorama (o en este contexto) a las doce del mediodía, qué emoción, sube a la tribuna del Congreso el presidente Sánchez para abrir el Debate sobre el estado de la Nación. España contiene el aliento. En cuatro horas, por tanto, sabremos cuál de estas dos actitudes ha escogido el presidente para su diagnóstico sobre dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos:

  • Una, el auto elogio. Este vicio que aqueja al Ejecutivo y que le lleva, en cada comparecencia pública, a cubrirse a sí mismo de besos. Por lo que trabaja, por lo que se anticipa, por la infinidad de medidas que toma, por lo que se desvela en la protección de las clases medias y populares.
  • Dos, la advertencia grave sobre lo que viene. El baño de realidad sobre hasta qué punto pueden empeorar las cosas. Aquel tono que empleaba el presidente cuando la pandemia puso patas arriba todas las expectativas con las que hasta entonces nos habíamos movido.
Este vicio que aqueja al Ejecutivo y que le lleva, en cada comparecencia pública, a cubrirse a sí mismo de besos

Naturalmente, hay un término medio entre la autocomplacecia y el catastrofismo. Lo que ocurre es que nuestro presidente nunca ha sido muy de términos medios.

La Moncloa anuncia que el presidente hará anuncios. No en el sentido de spots promocionales de sí mismo, no me sea malpensado. Anuncios de nuevas medidas contra la inflación de las que explicará el presidente, imagino, no sólo en qué consisten sino porque hasta ahora no había considerado oportuno tomarlas.

O dicho de otro modo, qué más pueden hacer los gobiernos para atajar el encarecimiento de todo que hasta ahora no hayan hecho. En una semana estará el Banco Central Europeo aprobando su primera subida de tipos de interés de este año.

El Gobierno sin alma

A partir de las doce comprobaremos, también, si se dio por aludido el presidente por las hermosas palabras de su vicepresidenta segunda sobre lo desalmado que percibe al Gobierno del que ella misma forma parte.

El Gobierno sin alma. Eficacísimo. Acertadísimo. Empatiquísimo. Pero sin alma. Es verdad que la portavoz del Gobierno ya le dijo ayer a la vicepresidenta Díaz que el jefe se plantó en La Palma el mismo día que empezó el volcán. Que es una forma de decirle pero qué me estás contando, mi alma.

Si la felicidad, y el alma, no las pone el presidente tendrá que ponerlas Pablo Echenique, el portavoz parlamentario del mini gobierno yolandista

Ya, pero las medidas felices, qué. Incluso si el presidente, dolido por la durísima reflexión de Yo Yolanda, subiera a la tribuna esta mañana hecho todo él un alma, corazón, incluso si Sánchez fuera capaz de ofrecer hoy, emulando a Dubcek, su socialismo de rostro humano, ¿cómo de felices serán las medidas que anuncie?

Porque si la felicidad, y el alma, no las pone él tendrá que ponerlas Pablo Echenique, el portavoz parlamentario del mini gobierno yolandista. Compañeros del alma, compañeros.