Monólogo de Alsina

Alsina, sobre el ascenso de Carlos Cuerpo: "Sánchez ha hecho vicepresidente primero a la antítesis de María Jesús Montero"

El director de Más de uno ha dado la bienvenida al ministro de Economía a su nuevo cargo, como ministro de Hacienda le acompañará Arcadi España en un movimiento que se ha visto como una apuesta por la tecnocracia.

Carlos Alsina

Madrid |

Monólogo de Alsina, en Más de uno

Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Dieciséis de julio de 1950. Un niño de nueve años pasa de la felicidad a la decepción en diecinueve minutos. Lo hace escuchando un receptor de radio enorme y cuadrado, con una antena en forma de uve, en el salón de su casa. Primero, la felicidad, abrazado a sus padres, al escuchar la narración del gol de la selección brasileña.

Después, la decepción. Cuando la semifinal del mundial termina, contra pronóstico, con la victoria de Uruguay. Maracaná hundido en el silencio. El salón de casa, aunque siga sonando la radio, hundido también. Y el niño aprende que nada hay seguro hasta que suene por última vez el silbato.

Veinte años después, estadio de Jalisco, el niño -que ahora roza los treinta años- se prepara para vengar el duelo familiar de aquella noche, el honor herido de todo Brasil. 17 de junio de 1970. Estadio de Jalisco. De nuevo, Uruguay enfrente. Lo cuenta así Pelé en su autobiografía: "Empezamos mal, tropezando, equivocando los pases. Se nos puso el marcador en contra. Pero a medida que pasaban los minutos pasábamos el balón con más calma, adelante y atrás, abriendo espacios. Hicimos pases impecables, disparos audaces, nos anticipamos al adversario. Ofrecimos un espectáculo magnífico. Y ganamos. 3 a 1. Aquel grupo de jugadores fue bautizado como 'el equipo bonito'. Como dijo el entrenador italiano, parecía que tuviéramos alas en los pies".

El 'jogo bonito' del Gobierno

El seis de junio de 2018, Pedro Sánchez, que es más de baloncesto que de fútbol y en aquel tiempo aún no sabía cuántas etnias hay en Irán, nombró a sus primeros diecisiete ministros. Tenía mayoría de mujeres, tenía una fiscal muy de izquierdas, dos jueces con muchos amigos de derechas, una tecnócrata europea, un Borrell, a Meritxell Batet, un escritor televisivo y un astronauta.

Quizá porque la semana siguiente empezaba el mundial en Rusia y Brasil había hecho un vídeo promocional reivindicándose como el jogo bonito -o quizá porque el marketing del nuevo equipo de la Moncloa era bien recibido por novedoso- aquel primer gabinete de Sánchez fue conocido como 'el gobierno bonito'.

Incomodó a comentaristas muy de derechas que otros comentaristas, de derechas pero menos escocidos por el cambio, hicieran elogios del criterio elegido por el presidente: ocupaciones profesionales diversas, sensibilidades políticas matizadas, algunos independientes (que pronto dejaron de serlo) y mucho perfil moderado.

Hasta tenía a Marlaska, que tanto había gustado como vocal del Poder Judicial al PP que lo había propuesto. Del gobierno bonito se dijo que era equilibrado, era moderado y era abierto. Abierto a entenderse a su derecha y a su izquierda. Decidido a ser el gobierno de todos los españoles -qué cosas tan bonitas se dicen cuando debuta un presidente, diablos-.

Hoy se leen en la prensa sobre Carlos Cuerpo, ascendido a la vicepresidencia primera por sus propios méritos, los mismos adjetivos que sonaron entonces para describir aquel nuevo gobierno. Se dice que es moderado, dialogante, sosegado y nada crispado y nada belicoso. Y se dice, admitámoslo, para subrayar el contraste con su predecesora, como si Sánchez, de entre todos los ministros de su gobierno, hubiera escogido para suceder a María Jesús Montero a quien menos se parece a María Jesús Montero.

Por su tono (hasta hoy bien poco mitinero), por su filiación ideológica (no milita en el PSOE), por su forma de expresarse (a él se le entiende todo) y por su condición de técnico (que es una forma de decir que ejerce de ministro de Economía quien se formó como economista y siempre se dedicó a la economía, no una médica con plaza en el Hospital Virgen del Rocío que, consecuencia de los cargos para los que fue sirviendo de la mano de su partido acabó gestionando la Hacienda Pública). Se diría que Sánchez ha hecho vicepresidente primero a la antítesis de María Jesús Montero. Carlos antítesis Cuerpo. De segundo apellido, Caballero. Cuadrado es el segundo de Montero.

Por encima de Yolanda Díaz

El nuevo vicepresidente primero es vicepresidente económico, que significa que, en rigor, mantiene las mismas competencias que ya tenía pero con más rango, como pasó con su mentora, Nadia Calviño cuando caducó Carmen Calvo. Y como Calviño, estará por encima a partir de ahora de Yolanda Díaz y de su registro horario, aunque a la hora de la verdad, y como es sabido, estas disputas entre vicepresidentes las acaba decantando Sánchez, y según Yolanda, siempre a favor de ella. Perdón, siempre del lado correcto de la historia.

La vicepresidencia política, que como cargo no existe, pero es el más pesado de los cargos, la seguirá ejerciendo Félix Bolaños. Fue él quien recibió de los grupos parlamentarios las propuestas sobre medidas anti crisis, incluida la bajada del IVA de los carburantes que pidió el PP y que el gobierno ha hecho suya.

Y el ministerio de Hacienda, que parecía abocado a ser hermanado con el de Economía, finalmente se mantiene autónomo. Que supone que otra buena noticia para Cuerpo es que se libra del marrón de ser el encargado de presentar en las Cortes los Presupuestos que nunca llegan.

Cuerpo es que se libra del marrón de ser el encargado de presentar en las Cortes los Presupuestos que nunca llegan

La terrible tarea de justificar cada semana lo injustificable -el gran incumplimiento- recae en Arcadi España García, el valenciano que siendo consejero de Ximo Puig tantas veces se dolió de que el gobierno de Rajoy no actualizara el modelo de financiación autonómica (ocho años después de empezar a gobernar Sánchez sigue sin estar actualizado). Se estrenó aquel gobierno bonito con unos Presupuestos heredados, los de Rajoy y el PNV, y con el compromiso de no tocarlos, y se arrastra este gobierno de supervivencia con unos Presupuestos prorrogados ya tres veces, tri-prorrogado.

De aquel gobierno bonito, por cierto, solo sobreviven Luis Planas y los dos ministros jueces eternamente peleados, Robles y Marlaska. De los que muchos menos comentaristas que entonces, apenas alguno, ensalza hoy su talante conciliador, su aptitud para entenderse con el PP o su condición de moderados.

Hoy toman posesión de sus nuevas carteras los ministros Cuerpo y España. Han hecho falta dos hombres para cargar con las tareas que hasta ayer desempeñaba la mujercon más poder del país, según diagnóstico de ella misma: María Jesús Montero, regresada a su tierra para rescatar andaluces, como su fuera la Open Arms de la política andaluza; alabada sea y que no dejen los náufragos de reconocérselo.