EL MONÓLOGO DE LAS OCHO

Latorre y la reacción del Gobierno a la imputación de Begoña Gómez: "Fácil de entender en Urdangarin y complot judicial en su mujer"

El director de La Brújula expone en su monólogo el doble rasero del Ejecutivo ante dos decisiones judiciales muy diferentes: La decisión de que la amnistía no afecta a los intereses ni infringe la directiva comunitaria y por otro lado que Begoña Gómez será juzgada por un jurado popular.

Rafa Latorre

Madrid |

El monólogo de Rafa Latorre

Hay decisiones judiciales que provocan euforia y otras decepción. Hasta aquí lo normal. Lo que es del todo improcedente es pretender minar la credibilidad de la Justicia español que es en lo que parece embarcado el Gobierno cuando señala a cada vez más jueces como integrantes de una difusa conspiración con ánimo golpista.

Es que hoy coinciden dos decisiones judiciales que favorecen el contraste, siempre que se sirvan de una manera sesgada que es lo que está ocurriendo.

Lo que ha hecho el Tribunal de Justicia de la UE es resolver dos cuestiones prejudiciales muy concretas al concluir que la amnistía no afecta a los intereses financieros de la Unión ni infringe la directiva comunitaria contra el terrorismo.

La tentación oficialista es ahora decir. Mira, cuando salimos a Europa nos dan la razón, mientras que los jueces españolas nos la quitan. Y eso sencillamente no es cierto.

Porque respecto a la segunda decisión judicial del día de gran relevancia, la más reciente, la Audiencia Provincial ha corregido algunos aspectos de la instrucción del juez Peinado y entre otras cosas le ha devuelto el pasaporte a Begoña Gómez.

Lo que ocurre es que confirma lo esencial, porque ratifica su procesamiento y la sienta en el banquillo ante un jurado porque considera que hay indicios de que utilizó su posición para beneficiarse de determinados privilegios. De manera que se sentará en el banquillo por dos delitos: tráfico de influencias y malversación.

Así que mientras que se hace una lectura extensiva de la decisión del TJUE para avalar incluso moralmente la amnistía… se suman cada vez más jueces españoles a una difusa confabulación para derribar al Gobierno.

Begoña Gómez se sentará en el banquillo con jurado popular

Begoña Gómez está procesada y se sentara en el banquillo para que un jurado determine si ha cometido los delitos de tráfico de influencias y malversación.

Así lo fundamentan los jueces de la Audiencia Provincial de Madrid: "Parece perfectamente verosímil que la investigada logró el influjo desplegado desde su privilegiada posición de esposa del presidente del Gobierno, no solo para lograr la concesión de la cátedra, sino para hacerlo de forma casi inmediata y sin verificar un mínimo control sobre la consistencia del proyecto propuesto".

"La sola relación de parentesco por vínculo matrimonial con la más alta autoridad del gobierno de la nación, en determinados contextos y circunstancias, como los aquí analizados, puede comportar una presión moral eficiente a efectos de conformar el delito de tráfico de influencias".

Y esto nos remite al caso Noos. Porque todo lo que era muy fácil de entender cuando lo protagonizaba Iñaki Urdangarin ahora nos quieres decir que es un dislate. Hay indicios suficientes de delito y por eso Begoña Gómez está procesada. Lo hacen porque es la mujer del presidente de Gobierno… claro.

Es que eso era lo que permitía fabricarse una carrera academice artificial o captar a determinados patrocinadores o conseguir que empresas privadas como Google o empresas con capital público como Telefónica e Indra, trabajaran para ella gratis para dotarla de un software para su cátedra.

Todo lo que era fácil de entender en Urdangarin pretenden convertirlo en un complot judicial en Begoña Gómez.

Reacciones políticas a la Amnistía

Así ha recibido Oriol Junqueras la decisión del TJUE, clamando victoria, mientras que Salvador Illa pedía como presidente de la Generalitat una aplicación diligente e integral de la amnistía y que vuelva a Cataluña para hacer política Carles Puigdemont.

El problema de la amnistía siempre fue político antes que legal, porque los tribunales no entran al fin espurio que lo motivó y es la compra de votos a cambio de impunidad. Es el poder borrando de delitos para acumular más poder. Si esto es algo políticamente asumible es que cualquier cosa lo es y prueba de lo antinatural y aberrante de la transacción es que propició que un gobierno sin mayoría parlamentaria atravesara toda una legislatura incapaz incluso de aprobar unos Presupuestos.

Es verdad que hay algunos argumentos muy sorprendentes como ese que habla de un terrorismo respetuoso con los derechos humano y que se hay comprado la mercancía de que la amnistía responde a una voluntad de pacificación de Cataluña. Sí, hombre, para eso se envió a negociarla a Santos Cerdán para pacificar Cataluña. No, hombre, la pacificación de Cataluña fue posible gracias al 155 primero y a la sentencia del Supremo después. La amnistía que es el desmontaje de esa sentencia se redactó con el fin espurio de comprar la investidura de Pedro Sánchez.

En cualquier caso, el Gobierno se siente respaldado y autorizado.

Lo que es indudable es que el recorrido judicial de la amnistía ha terminado. Pero eso no significa que Carles Puigdemont pueda regresar mañana, porque permanecen vigentes las órdenes de detención contra él para que responda por los delitos cometidos.

Y qué va a hacer Puigdemont… En una primera reacción por las redes sociales, Puigdemont ha considerado la sentencia como "una victoria rotunda, un triunfo político del independentismo catalán frente a los poderes del Estado español", pero ha dejado claro que no considera que su regreso sea todavía posible: "El camino para poner fin a la represión aún no ha terminado. Sabemos a quién nos enfrentamos, y hay quienes no se dejarán engañar".