EL MONÓLOGO DE LAS OCHO

Rafa Latorre sobre la comparecencia de Sánchez: "Convertido en rutina el decreto ómnibus, ahora vamos a frecuentar la comparecencia ómnibus"

El periodista y director de La Brújula analiza en su monólogo la comparecencia de Pedro Sánchez por la tragedia ferroviaria de Adamuz, denunciando el uso de un "filibusterismo parlamentario" que diluye a los 46 fallecidos en una amalgama de política internacional e inultos a la oposición. Además entre el caos de los trenes y las sombras de corrupción en Ferraz, disecciona la "transacción política" con Bildu y el papel de un Gabriel Rufián convertido en el escudero inesperado de Óscar Puente.

Rafa Latorre

Madrid | (Publicado 11.02.2026 20:48)

El monólogo de Rafa Latorre

No ha hecho falta ni medir los tiempos para captar cuál es la sensibilidad de este Gobierno con las víctimas de la tragedia. Bastaba con leer el título de la sesión de la primera comparecencia del presidente del gobierno para rendir de cuentas por el caos ferroviario y el accidente de Adamuz en el que murieron 46 personas. Este es el título: "Comparecencia, a petición propia, del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para dar cuenta de la posición del Gobierno de España en los distintos encuentros y foros internacionales en los que ha participado, así como para informar sobre los últimos accidentes y la situación actual del servicio ferroviario".

Así como. Estas dos palabras son las más reveladoras porque son las que convierten a las víctimas en un mero apéndice. Diluidas en todas una serie de asuntos consuetudinarios como "los distintos encuentros y foros internacionales" en los que ha participado Pedro Sánchez.

Convertido en rutina el decreto omnibus ahora vamos a frecuentar la comparecencia omnibus. Aquella en la que la profusión de temas permiten al compareciente no responder por ninguno de ellos.

Lo cuenta muy bien hoy el cronista Peláez en ABC, que convirtiéndose en protagonista de su propia crónica hoy no ha podido llegar al Congreso por el caos ferroviario y ha tenido que seguir el pleno en su casa: "En total treinta minutos dedicó Sánchez a dar explicaciones sobre la situación del ferrocarril, treinta. A insultar a la oposición, en cambio, dedicó hora y media. ¿Y cómo es esto posible? Pues gracias a un ejercicio de filibusterismo parlamentario marca de la casa".

Le voy a repetir el título de la sesión: "Comparecencia, a petición propia, del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para dar cuenta de la posición del Gobierno de España en los distintos encuentros y foros internacionales en los que ha participado, así como para informar sobre los últimos accidentes y la situación actual del servicio ferroviario".

De nuevo, el argumento más repetido para justificar la gestión del Gobierno ha sido el de la proeza atlética que Óscar Puente ha comparecido mucho y durante mucho tiempo. Pero aún no se ha ofrecido una certeza que aporte seguridad sobre el estado de la infraestructura y el sistema ferroviario es un desastre sin paliativos, donde los tiempos se han ampliado, la velocidad de los trenes se ha reducido y se han tomado toda una serie de decisiones culposas sobre el mantenimiento de la vía.

Como ya ocurriera durante el apagón, el Gobierno toda responsabilidad y atribuye los problemas a unos misteriosos protocolos que habría que revisar.

Hoy Alberto Núñez Feijóo ha sido muy duro con el Gobierno pero no tanto por la gestión tras el accidente sino por la gestión antes del accidente. En un ministerio donde operaba una presunta organización criminal, recorrido por las investigaciones de corrupción, donde se colocó a acompañantes del entonces ministro y donde se ignoraron los reiterados avisos del deterioro imparable del servicio ferroviario.

Pedro Sánchez ha desplegado todo el glosario de chivos de la factoria de la Moncloa. Desde Vito Quiles hasta la tecnocasta pasando por los bulos, Franco y Alvise.

Feijoo se ha dirigido a cada uno de los socios del Gobierno. Con especial atención a Gabriel Rufián que es la nueva esperanza de la izquierda y que hoy ha tratado de justificar su nuevo papel con una defensa aguerrida de Óscar Puente y un ataque en forma de sobrecompensación a la oposición.

Luego sí le ha reprochado el estado de las rodalíes pero solo como mero continuador de un modelo del pasado. Es decir, que le ha despojado de toda responsabilidad. En cualquier caso por muchos méritos que haga Rufián aún le queda mucho trecho para alcanzar el compromiso, la lealtad y el cariño que demuestra Bildu con este Gobierno.

La fidelidad de Bildu sería enternecedora si Mertxe Aizpurúa no hubiera sido condenada en su día por enaltecimiento del terrorismo. Así que la melaza se vuelve amarga. Esto es lo que le da verguenza a Felipe González, que el partido que tanto le costó refundar y convertir en una formación de mayorías, arrasadora, haya terminado asociada a los herederos de Txeroki. Pero es que es aún peor de lo que dijo ayer Felipe González. Y hoy lo ha confirmado el exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán. Hoy ha comparecido en la comisión de investigación de Navarra sobre las supuestas adjudicaciones irregulares por parte de la presunta organización criminal que alcanzó el núcleo de poder del PSOE.

No ha dicho nada concluyente pero sí ha confirmado que él negoció con Bildu la entrega del ayuntamiento de Pamplona.

Esta es la transacción política que confirmaba que el PSOE no sólo se apoyaba en Bildu sino que cuando es necesario apoya a Bildu.

Lo hizo para entregarle un institución importantísima en lo material y en lo simbólico, como es Pamplona.

¿Se acuerdan cuando le dieron a Bildu la alcaldía de Pamplona? Nos dijeron… es que es una cosa consistorial porque el ayuntamiento está bloqueado y no se pueden construir unos carriles bici… ¿Se acuerdan? Los carriles bici.

Cómo decía Felipe González ayer en el Ateneo, precisamente sobre los pactos del PSOE con Bildu.

Hoy ha ocurrido algo importante en sede judicial porque otro testigo más, otro, obligado a decir la verdad bajo amenaza de perjurio, ha dicho que vio la entrega de billetes en efectivo en la sede de Ferraz hecha por la empresaria Carmen Pano. Ya no sólo es la empresaria la que aseguró que entregó miles de euros en dinero con tanto y sonante en la sede del Partido Socialista. La persona que le llevó a la madrileña calle de Ferraz ha confirmado ante el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz las explicaciones de la empresaria. Álvaro Gallego, que ejerció de conductor, ha sostenido este miércoles que el dinero provenía de Claudio Rivas y que la entrega en la que estuvo presente se realizó en una bolsa blanca que a su vez estaba en el interior de otra de cartón de color marrón.