El jueves hay previsión de que se reanuden en Islamabad las negociaciones para un acuerdo que ponga fin a la guerra. Sin embargo, las posiciones públicas de ambas partes no indican que estemos cerca, especialmente si se tiene en cuenta la fragilidad del alto el fuego en vigencia.
En La Brújula hemos hablado con la activista iraní Ryma Sheermohammdi sobre la situación que afronta el país. "El sistema es el mismo. No ha cambiado en absoluto", dice respecto a una de las informaciones más repetidas en el plano internacional: la idea de un cambio de régimen alimentada por las declaraciones de Donald Trump.
"No sé en qué se basa; califica el cambio como que hay personas más razonables ahora en el sistema", sostiene. "Es curioso que diga razonable porque, si fuera tan razonable, no estaría él en la situación en la que se encuentra. Habrá que ver qué entiende él por cambio de régimen, porque los iraníes están viendo lo que el mundo ve, que la Guardia Revolucionaria iraní es la que está gobernando tanto dentro del país como fuera".
Se han acelerado ejecuciones, detenciones masivas y el acoso a minorías
Y es que, lejos de suavizarse, la represión se ha intensificado con el conflicto. "Se han acelerado ejecuciones, detenciones masivas y el acoso a minorías", explica. En paralelo, Irán mantiene una estrategia de presión internacional, especialmente a través del estrecho de Ormuz. Según la activista, no ha habido ningún gesto de distensión por parte de Teherán, sino más bien una escalada calculada para reforzar su posición negociadora.
"La sociedad iraní está muy fragmentada". Entre quienes priorizan el fin del conflicto y quienes reclaman presión internacional sobre el régimen, el país sigue atrapado en una encrucijada donde la guerra exterior y la represión interna se retroalimentan.
