Ibiza es un destino que destaca, además de por sus playas, sus pueblos, su clima o su naturaleza, por su gastronomía, que seduce a cualquiera que visite la isla gracias a su intenso sabor y cuidada elaboración, lo que hace que quien la conozca por primera vez, quiera regresar a ella cuanto antes.
Ibiza es un conjunto de sensaciones. No importa la época del año que sea, verano, invierno o entretiempo, porque la isla posee una gran cantidad y variedad de productos que no dejan indiferente a nadie. Además, los platos típicos pueden disfrutarse en mitad del campo en una casa payesa entre pinos, bajo el cielo estrellado, en un sencillo chiringuito en la playa o en los mejores restaurantes, reconocidos por la Guía Michelin o Repsol.
Platos de tierra y mar
El sabor intenso de sus platos se consigue gracias a la tierra roja ibicenca, llena de hierro y sulfatos, permeable, perfecta para el cultivo todo el año. En Santa Gertrudis, Sant Mateu y Santa Agnès se puede disfrutar de las extensas plantaciones cuyos frutos permiten la elaboración de productos exclusivos de la isla como vinos, quesos, miel, embutidos o conservas.
Estos productos, después, se pueden comprar en el mercado de producto local y ecológico de Forada todos los sábados de 10 a 16 horas o cada viernes al lado de la Cooperativa Agrícola de Sant Antoni, de 9 a 14 horas, en el mercado de producto local y agrícola y de Km 0. Son la base de platos tradicionales como el sofrit pagès, el arroz de matanzas o la frita de porc, además de una gran cantidad de elaboraciones con legumbres y verduras, guisos o platos de mar y montaña como los calamares rellenos de sobrasada.

Por supuesto, hay que destacar la cocina marinera, la más reconocida de Ibiza. Los productos, como el cabracho, la gamba roja, el gallo de San Pedro, la sirvia, la cigala real… Se pescan a diario a bordo de los tradicionales 'llaüts' de madera. Y sirven para elaborar platos como el tradicional bullit de peix, el guisat de peix, la caldereta de langosta, una amplia variedad de paellas, fideuás y arroces caldosos, la salmorra de pescado o la borrida de rajada.

Una combinación de la tradición con la modernidad
Estos platos siguen manteniendo la esencia de los ibicencos de antaño, de las madres y abuelas que heredaron de sus ancestros platos en los que se reflejan las diferentes civilizaciones que han habitado la isla: fenicios, púnicos, romanos, árabes, cristianos… Los bosques de Ibiza, por su parte, aportan setas, hongos, hierbas que son el mejor condimento para los guisos y platos típicos de Ibiza. Además, no hay que olvidar la sal de las salinas que se recolecta desde hace 2.600 años.
La repostería ibicenca es el reflejo perfecto de la mezcla de las raíces árabes y cristianas de Ibiza. Platos como el flaó, una tarta de requesón y hierba buena; la greixonera, un pudin con ensaimadas o las tradicionales orelletes son los manjares perfectos para terminar el menú típico de la isla.

Ibiza se presenta como un destino en el que la gastronomía conquista por sus sabores intensos y su esmerada preparación. Desde el cultivo y la siembra hasta la recolección y la elaboración de cada producto, se percibe la dedicación con los que los productores dan vida a la cocina ibicenca.
Contenido ofrecido por Turismo de Ibiza
