¿Qué tienen que ver un conde, un pazo, un gastrónomo y unas fabas? Vilanova de Lourenzá fue un punto importante de intercambio de ideas, conocimientos y productos. Su red de monasterios proporcionaba alojamiento, alimento y cuidados a viajeros y peregrinos, contribuyendo a la dinamización del territorio y a la producción y distribución de novedades alimentarias. En este enclave aparece el Conde Santo o Conde Osorio, fundador del Monasterio de San Salvador en el siglo X. Según explica Butrón, al final de sus días abrazó los hábitos y pasó a formar parte de la comunidad de benedictinos.

Las ferias, los mercados y las fabas de Lourenzá
Los monasterios controlaban ferias locales y la distribución de alimentos. Comerciantes, mercaderes y viajeros pagaban portazgos para atravesar determinadas jurisdicciones o vender en los mercados. Estas ferias y mercados están vinculados, según el relato, a la creación de platos como el pulpo a feira. A partir del siglo XVI, las fabas llegadas del Nuevo Mundo se instalaron en estas tierras y comenzaron a venderse en los mercados. En la primera semana de octubre se celebra en la plaza del Conde Santo la Festa de la Faba. Y la ruta tras este manjar continúa en el Pazo de Tovar, en Santo Tomé de Lourenzá, una casa señorial con torre de defensa donde se puede conocer cómo se vivía y organizaba la vida en torno a la tierra de un pazo.
Álvaro Cunqueiro y el paisaje de otoño
Ya tenemos el conde, el pazo y las fabas. Vamos a por el gastrónomo, que no es otro que el genial Álvaro Cunqueiro, también poeta. Lo buscamos en el paisaje otoñal del valle, que muestra las hogueras de rastrojos de las fabas y el maíz al finalizar la cosecha, junto a hórreos y cruceiros. Inés Butrón recuerda la relación de este paisaje con los textos de Cunqueiro sobre la cocina y el territorio gallego: “Una lengua es buena cuando sabe a pan, decía Cunqueiro.” La meta final está en Mondoñedo, lugar natal de Cunqueiro, con su catedral y su tarta. El recorrido gastronómico incluye también quesos de Lugo, castañas, ternera y Pataca gallega IGP.

¿Cuándo se pueden consumir las fabas de Lourenzá?
Las fabas frescas pueden consumirse entre finales de agosto, septiembre y octubre, cuando la vaina está hinchada y el grano tierno. Después se dejan secar y pueden consumirse durante todo el año con carne, pescado, marisco o verduras. Además, existen las verdinas, otra variedad de legumbre de tono verde esmeralda, pequeña y alargada.
Escucha el audio completo de este reportaje de Inés Butrón para Gente viajera, el programa de viajes de Onda Cero, que se emite sábados y domingos de 12:00 a 14:00h, presentado por Lorena Pérez Mansillas en su edición estival.
