EN BUENAS MANOS

Tratar la depresión

Melancolía, ira, sensación de vacío, cansancio extremo o pérdida de interés en realizar diferentes actividades, son solo algunos de los síntomas de la depresión. Son las mujeres y las personas menores de 45 años quienes más la sufren, aunque puede darse en personas de cualquier edad.

Dr. Bartolomé Beltrán

Madrid | 28.11.2022 08:29

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Tratar la depresión | Redacción

Más que sentirse triste o tener un mal día, la depresión es un trastorno mental caracterizado por un bajo estado de ánimo y sentimientos de tristeza, asociados a alteraciones del comportamiento, del grado de actividad y del pensamiento.

El Dr. Luis Agüera, médico psiquiatra en el Hospital Universitario 12 de Octubre, destaca que supone una de las patologías más frecuentes en Atención Primaria y es la primera causa de atención psiquiátrica y de discapacidad derivada de problemas mentales.

Melancolía, ira, sensación de vacío, cansancio extremo o pérdida de interés en realizar diferentes actividades, son solo algunos de los síntomas de la depresión. Son las mujeres y las personas menores de 45 años quienes más la sufren, aunque puede darse en personas de cualquier edad. Salvo algunos casos de depresión asociada a enfermedades orgánicas (enfermedad de Parkinson o tuberculosis), la depresión se produce generalmente por la interacción de unos determinados factores biológicos (cambios hormonales, alteraciones en los neurotransmisores cerebrales como la serotonina, la noradrenalina y la dopamina, y componentes genéticos), con factores psicosociales (circunstancias estresantes en la vida afectiva, laboral o de relación) y de personalidad (sus mecanismos de defensa psicológicos).

Existen diferentes tipos. Por una parte, la depresión mayor, tiene un origen biológico; es decir, con un mayor componente genético y menor influencia de factores externos. Sin embargo, la depresión reactiva, está causada por una mala adaptación al contexto y los eventos estresantes. Otro tipo es la distimia que, relacionada con el estrés prolongado, es un cuadro depresivo menos intenso pero más prolongado y más discapacitante que los anteriores. Y por último, la depresión enmascarada que, en vez de manifestarse con los síntomas habituales, se presenta en forma de molestias orgánicas o somatizaciones.

El Dr. Agüera asegura que encontrarse en un momento determinado más triste o con el estado de ánimo más bajo no es suficiente para un diagnóstico de depresión. Para eso, es preciso que la intensidad de los síntomas, su duración y la incapacidad que generan, sean de una entidad suficiente como para afectar el normal o adecuado funcionamiento de la persona. Para un buen análisis es necesaria una entrevista diagnóstica, el descarte de enfermedad orgánica mediante pruebas diagnósticas y valoración por otros especialistas; y las pruebas de psicodiagnóstico.

En cuanto al tratamiento ideal de la depresión dependerá de las características específicas del subtipo de depresión y será, como siempre, personalizado, por lo que es fundamental una adecuada relación médico-paciente. Básicamente, el tratamiento se compone de psicoterapia y farmacoterapia.

Con la psicoterapia se ofrece seguridad, comprensión y apoyo emocional; se intentan corregir los pensamientos distorsionados; y se desdramatiza la situación; se consigue la participación del paciente en el proceso curativo y se enseña a prever las posibles recaídas.

Como tratamiento farmacológico se utilizan antidepresivos, ansiolíticos y otros fármacos coadyuvantes, como las hormonas tiroideas o el carbonato de litio.

Por último, el tratamiento electroconvulsivo se realiza en algunas circunstancias (depresión mayor grave del adulto, depresión resistente), bajo control anestésico y miorrelajación. Es una técnica segura y sus efectos secundarios sobre la memoria son habitualmente leves y transitorios.