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EN BUENAS MANOS

Láser vaginal

El láser vaginal produce mediante efecto térmico (calor) la formación de nuevas fibras de colágeno mejorando así el tono, la elasticidad y la mucosa vaginal; por otra parte regresa a su sitio la uretra y la vejiga para evitar la pérdida de orina. Además restituye el Ph vaginal, así como la vascularización de la zona de la vagina.

Dr. Bartolomé Beltrán | Madrid
| 25/04/2018

El láser vaginal es una técnica cada vez más utilizada para tratar diferentes patologías del tracto genitourinario. El Dr. Santiago Palacios, ginecólogo y director del Instituto Palacios, acude al programa “¿Qué me pasa doctor?” para explicar las cuestiones fundamentales sobre esta técnica.

El láser vaginal produce mediante efecto térmico (calor) la formación de nuevas fibras de colágeno mejorando así el tono, la elasticidad y la mucosa vaginal; por otra parte regresa a su sitio la uretra y la vejiga para evitar la pérdida de orina. Además restituye el Ph vaginal, así como la vascularización de la zona de la vagina.

Me comenta el Dr. Palacios que las patologías más frecuentes que se tratan con el láser vaginal son las de la atrofia vulvovaginal (sequedad, dolor en las relaciones sexuales e irritación), la incontinencia urinaria de esfuerzo (toser, reír, hacer ejercicio), y la hiperlaxitud vaginal (cuando después del parto disminuye la sensibilidad durante las relaciones sexuales).

Para realizar este tratamiento no se requiere un rango de edad específico, solo hay que tener el diagnóstico y no tener ninguna patología o infección que lo desaconseje, pero una vez realizado el diagnóstico cuanto antes se inicie el tratamiento mejor será el resultado.

Le pregunto al Dr. Palacios si se requiere alguna preparación o la realización de alguna prueba antes del tratamiento. “Aconsejamos realizar un examen ginecológico, un cultivo de orina y si es necesario un cultivo vaginal para descartar infecciones, el motivo fundamental es que el láser transmite calor y si hay infección podría empeorar. Conviene no utilizar gel en la vulva o vagina en la semana anterior al tratamiento y que la zona a tratar esté previamente rasurada”, afirma el especialista.

En el láser vaginal deben individualizarse el número de sesiones según cada caso clínico, de media se realizan 3 sesiones con una separación entre ellas de 4-5 semanas. Cada sesión tiene una duración aproximada de 30 minutos, pero contando con el tiempo de preparación previo, en total la duración es de 45 minutos aproximadamente.

Los resultados serán visibles dependiendo de cada caso, aunque por norma general después de la primera sesión lo efectos son muy leves. Es a partir de la segunda aplicación, cuando los resultados comienzan a ser más evidentes. Esto se debe a que desde que se estimula a los fibroblastos por el calor hasta que se produce colágeno tarda aproximadamente de 20 a 25 días.

Después del tratamiento, me indica el Dr. Palacios que la paciente deberá esperar al menos 7 días para tener relaciones sexuales, realizar ejercicios bruscos y bañarse en la piscina debido al proceso de regeneración celular que está aconteciendo en la zona tratada; sin embargo, puede hacer una vida normal, caminar y hacer ejercicios suaves inmediatamente tras el tratamiento.

Es importante informar a las pacientes de que no se trata de un tratamiento doloroso, solo las molestias propias de la manipulación por el especialista en la zona vulvovaginal, en ocasiones puede existir una pequeña sensación de calor en el introito (entrada a la vagina), mejorando claramente cuando disminuye la intensidad del láser, aunque se puede usar pomada anestésica local en la zona vestibular.

Además hay que subrayar que se trata de un tratamiento que no tiene consecuencias negativas, pues la aplicación actúa solo en la zona tratada aumentando la producción de colágeno y elastina con una profundidad no mayor (0.03mm), aunque algunas pacientes refieren cierta sensación de calor leve que desaparece en pocas horas. En cuanto a los cuidados post-tratamiento, no se requiere ningún cuidado especial, solo las medidas higiénico sanitarias habituales.