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EN BUENAS MANOS

La psiquiatra López Arribas en sus valores

La doctora Sonia López Arribas puede hacer una concesión, entrega, donación, o traslado del voto que le dieron sus compañeros y de la experiencia vivida del Colegio de Médicos de Madrid a otro líder sanitario. Su libertad le da derecho a este específico comportamiento.

Dr. Bartolomé Beltrán | Madrid | 20/11/2015

Hoy me duele el alma. Una colega va a vivir un desgarro humano. Esa ocasión en la que alguien se desprende de algo que posee en beneficio de otros. Hay cerebros que practican un lento despido interior para que las cosas no duelan de repente. La doctora Sonia López Arribas puede hacer una concesión, entrega, donación, o traslado del voto que le dieron sus compañeros y de la experiencia vivida del Colegio de Médicos de Madrid a otro líder sanitario.

Su libertad le da derecho a este específico comportamiento. Sin embargo hay algo en sus vivencias como Presidenta que se quedará para siempre en la “caja negra” de sus emociones. Su fortaleza intra-psíquica, su honestidad, su resiliencia, el sentido del compromiso, la lucha para defender la institución del desprestigio y su enorme dignidad, esa condición que no le permiten a los seres nobles ser derrotados en la esencia de su personalidad.

Los ojos que nos miran interpretan lo que quieren ver desde su propia miopía, ya sea ingenuidades, incapacidades o manipulaciones. En el caso de la doctora López Arribas la ceguera médica colectiva de una ingente cantidad de compañeros ha sido de aurora boreal. Por eso quería dejar constancia escrita de mi respeto por su solvencia moral y por pertenecer a ese grupo escaso de personas que “al dejarlo” esa inasible acción, que se cumple dejando pasar al otro, sucede más allá de la realidad, porque ella vive y lo hace en otro reino. Seguro.