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Toser hacia abajo reduce la posibilidad de contagio de coronavirus

Un estudio ha demostrado que toser hacia abajo reduce la propagación de las gotitas respiratorias, por lo tanto, la posibilidad de contagiar el coronavirus.

ondacero.es | Europa Press

Madrid | 06.01.2022 11:44

Una mujer con mascarilla por la calle
Una mujer con mascarilla por la calle | Pexels

Una investigación llevada a cabo por el Instituto Estadounidense de Física (AIP, por sus siglas en inglés) ha concluido que toser hacia abajo disminuye la propagación de las gotitas respiratorias, es decir, también reduce la posibilidad de contagio de coronavirus.

Está demostrado que el coronavirus se propaga mediante gotitas respiratorias, que cuando se tose, canta, grita, se expanden con más fuerza. Para conocer más sobre la propagación del Covid-19, los investigadores han realizado este estudio en el que tenían como objetivo modelar este comportamiento en una variedad de escenarios para partículas que van desde un tamaño más pequeño a 1 micrómetro hasta 1.000 micrómetros.

De esta manera, han conseguido describir la dispersión de las gotas generadas por la tos al subir y bajar las escaleras. El investigador Hongping Wang y su equipo muestran modelos que conducen a la caída de gotas respiratorias desde un maniquí dentro de un túnel de agua, desde distintos ángulos para imitar a una persona subiendo y bajando escaleras.

Según apunta Wang, "se observan dos patrones diferentes de dispersión de las gotas debido a los distintos flujos de estela". Y ha añadido: "Estos resultados sugieren que debemos toser con la cabeza hacia el suelo para garantizar que la mayoría de las gotas entren en la región de la estela que se deja al toser".

Los investigadores imprimieron en 3D maniquíes con resina blanca, con distintos ángulos de inclinación que realizan los humanos de forma natural al subir las escaleras y la inclinación hacia atrás al bajar.

Después colocaron a los maniquíes en el túnel de agua e introdujeron en él microesferas de vidrio huecas. Al ser iluminadas por láseres, las microesferas de vidrio permitían observar el movimiento del flujo detrás de los maniquíes. Este campo de flujo, a menudo denominado estela, se estudió mediante una técnica denominada "velocimetría de imágenes de partículas".

En las simulaciones por ordenador, las partículas situadas por debajo de la cabeza y en movimiento hacia el suelo permanecían atrapadas en la estela de cada maniquí y se desplazaban hacia abajo. Además, las partículas situadas por encima de la cabeza se podíandesplazar a distancias relativamente lejanas en sentido horizontal, como si fueran emitidas desde la parte superior de la cabeza.

En el caso de los maniquíes cuya inclinación reflejaba la subida de escaleras, las partículas se concentraban por debajo del hombro y se desplazaban hacia abajo con una distancia de recorrido corta. Para simular la bajada, las partículas que se dispersaban por encima de la cabeza de la persona eran transportadas durante una larga distancia.

Las partículas más altas que la cabeza pueden recorrer una distancia mucho mayor que las partículas más bajas

Wang ha comentado que "el mayor reto es cómo utilizar las partículas en el agua para simular las gotas en el aire". Y sostiene que "lo más sorprendente fue que las partículas más altas que la cabeza pueden recorrer una distancia mucho mayor que las partículas más bajas que la cabeza debido a la inducción del flujo de estela".

Por otro lado, Wang quiere estudiar los efectos tridimensionales de lo que ocurre cuando las personas reales tosen al caminar en condiciones experimentales.