Juan López no empezó a correr de niño ni fue atleta en su juventud. Fue mecánico en un taller durante toda su vida laboral y, cuando se jubiló a los 66 años, decidió que necesitaba un reto. Comenzó andando. Mucho. Tanto que llegó a completar los 800 kilómetros del Camino de Santiago o una ruta entre Madrid y Segovia en 18 horas.
Pero aquello "le sabía a poco". A los 72 años corrió su primera maratón en Sevilla y paró el crono en 03:25. Una marca que muchos corredores más jóvenes firmarían sin dudar. Desde entonces, la progresión ha sido imparable: campeón del mundo en 3.000 metros en pista cubierta, en cross de 10 kilómetros y en media maratón en su categoría.
A los 82 años, Juan acaba de batir el récord del mundo de 50 kilómetros, rebajando la anterior plusmarca en 49 minutos y 2 segundos. "El que sabe lo que es correr entiende lo que supone bajar casi un minuto por kilómetro durante 50 kilómetros", explica.
Del pasillo de casa al récord mundial
Durante la pandemia, cuando no podía entrenar en pista, se preparó en casa. Literalmente. Sin cinta de correr. Recorriendo la habitación, el pasillo, la cocina y vuelta. Hasta 400 vueltas al día para completar entrenamientos de hasta 20 kilómetros.
Hoy sigue entrenando a diario entre 10 y 12 kilómetros. Dos días a la semana hace "calidad": series en pista, cuestas o progresiones. El resto, rodajes y una tirada más larga el domingo. Disciplina constante.
Para Juan, correr no es solo salud. Es motor vital. En casa cuida de su mujer y asegura que el deporte le ayuda a mantenerse fuerte física y mentalmente. "Es buenísimo correr. Competir ya es otra cosa, porque tocas los límites. Pero yo necesito competir. Si no compito, no entreno igual", afirma.
Su cuerpo, además, está siendo objeto de estudio. Según los análisis que le han realizado recientemente, presenta un consumo máximo de oxígeno del 52,8%, un valor que los especialistas consideran equivalente al de personas mucho más jóvenes. A eso se suma una gran capacidad para utilizar ese oxígeno a nivel muscular y una destacada eficiencia para oxidar grasas.
"Esas tres cosas son las que influyen en el rendimiento", explica. Y remata con una sonrisa cuando le preguntan qué siente al adelantar a corredores de 30 o 40 años: "Muchos me preguntan qué edad tengo. Por detrás parece que tengo piernas de joven".
Objetivo: seguir hasta los 85
No habla de récords futuros ni de medallas. Su meta es más sencilla: "A ver si puedo cumplir los 85 años corriendo". Ya está inscrito en el primer maratón que se celebrará en Toledo, su ciudad. No quiere faltar a la cita.
Sin dietas sofisticadas ni tecnología excesiva, Juan corre ligero. Y cuando ve a corredores cargados de dispositivos y equipamiento de última generación, admite que por dentro le hace gracia: "Van cargaditos. Pero cuando terminamos el maratón, estamos para pocas risas todos".
