Productividad laboral

"Estar en el trabajo no es trabajar": un estudio dice que la jornada laboral real son menos de 26 horas a la semana

La productividad laboral no siempre está relacionada con el tiempo que pasamos trabajando. Factores como las distracciones, la procrastinación o el turno de trabajo pueden hacer que no rindamos de manera efectiva durante nuestra jornada laboral.

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Jóvenes trabajando en una oficina | Pixabay

Trabajar más horas no garantiza trabajar bien; ni pasar más horas en el trabajo implica trabajar más. Es la conclusión a la que ha llegado un estudio de 'Ringover' sobre la productividad en el entorno laboral.

El Ministerio de Trabajo ha aprobado la reducción de la jornada laboral de 40 horas semanales a 37,5 horas y las empresas advierten de que este recorte "hundirá la productividad".

Sin embargo, y según analiza este estudio, las horas de trabajo no influyen tanto en la productividad como lo hace el empleo efectivo de esas horas.

Así, el estudio señala que la productividad no siempre está relacionada con el tiempo que se pasa trabajando, sino con cómo se aprovechan los momentos de mayor energía, creatividad y enfoque.

Según esta investigación, el trabajador promedio es productivo durante cinco horas al día. Teniendo en cuenta que la jornada laboral actualmente es de 40 horas semanales, un trabajador solo aprovecha al máximo el 63,75% de su tiempo de trabajo.

Estos datos demuestran que, aunque solemos pensar que las largas jornadas laborales se traducen en una mayor productividad, el rendimiento real de los empleados se concentra en un número limitado de horas al día.

Factores que afectan la productividad

Uno de los puntos más relevantes del estudio es el análisis de los factores que afectan a la productividad. Las distracciones son uno de ellos. En este punto se incluyen el uso de redes sociales o internet durante las horas de trabajo, las conversaciones informales con compañeros y las pausas excesivas que, aunque necesarias, a menudo interrumpen el flujo de trabajo y afectan la concentración.

Estos factores pueden reducir notablemente la productividad si no se gestionan correctamente.

Procrastinación

La procrastinación es otra de las causas de la baja productividad en el trabajo. Muchas personas tienden a posponer tareas pensando que aún tienen tiempo para completarlas incurriendo en ineficaz gestión del tiempo. Esta procrastinación no solo reduce el rendimiento en el día a día, sino que también genera un estrés innecesario al acercarse los plazos de entrega. Además, cuando las tareas se acumulan provocan una falsa sensación de estar ocupado sin realmente estar avanzando.

El turno de trabajo

Tampoco es igual trabajar por la mañana que por la tarde o por la noche. Las personas tienen diferentes momentos de máxima productividad y las primeras horas del día suelen ser las más eficaces para la mayoría. A medida que el día avanza, la energía disminuye, lo inevitablemente conduce a una caída de la productividad.

Ni solo presencial, ni solo en remoto: lo más eficaz es el trabajo híbrido

Otra de las conclusiones del estudio es que los empleados que trabajan en un modelo híbrido de jornada laboral son los que mejor aprovechan su tiempo, alcanzando una productividad promedio de cinco horas y 36 minutos. Sorprendentemente, los trabajadores presenciales no lograron superar ese tiempo, con una media de cinco horas y 12 minutos de trabajo efectivo.

Por otro lado, los empleados que realizan sus tareas de manera completamente remota fueron los menos productivos, con un promedio de cuatro horas y 36 minutos.