España proyecta hoy dos imágenes aparentemente contradictorias. Por un lado, el último informe PISA confirma un preocupante deterioro de las competencias de los estudiantes españoles. Por otro, el país alcanza cifras históricas de producción audiovisual y se consolida como el principal mercado de la Unión Europea y el sexto del mundo.
Esta paradoja sitúa la formación en el centro del debate. El crecimiento de la industria audiovisual no podrá sostenerse únicamente con infraestructuras, incentivos fiscales o grandes rodajes internacionales: necesitará también profesionales capaces de responder a la transformación tecnológica y creativa del sector. En ese punto desempeñan un papel relevante centros especializados como The Core School, cuya propuesta conecta directamente la educación con el trabajo real de la industria.
Los alumnos españoles han obtenido sus peores resultados desde que el país participa en PISA. España registró 451 puntos en lectura, 457 en matemáticas y 477 en ciencias, por debajo de las medias de la OCDE y de la Unión Europea. Un tercio del alumnado no alcanza el nivel mínimo en lectura y matemáticas y solo un 2 % llega a los niveles de excelencia, según los datos de PISA 2025.
El retroceso vuelve a plantear dudas sobre la capacidad del sistema educativo para proporcionar las competencias que demandará un mercado laboral cada vez más digital, creativo y globalizado. Sin embargo, casi al mismo tiempo, otro informe internacional presenta una fotografía muy diferente de España.
España cerró 2025 con 423 producciones audiovisuales, un 31 % más que las 324 contabilizadas el año anterior. La cifra convierte a España en líder de la Unión Europea y en la sexta potencia mundial, únicamente por detrás de India, Japón, Corea del Sur, China y Estados Unidos.
El avance resulta especialmente significativo frente a los demás grandes mercados europeos. Italia alcanzó las 357 producciones, con un crecimiento del 2 %; el Reino Unido descendió un 4 %, hasta las 282, y Francia retrocedió un 1 %, con 228 títulos. Los datos proceden del informe Focus 2026. World Film Market Trends, elaborado por el Observatorio Audiovisual Europeo y recogido por Spain Audiovisual Hub.
Formación dentro de la propia industria
La posición alcanzada por España multiplica la necesidad de incorporar profesionales especializados en áreas como producción, guion, realización, sonido, dirección de fotografía, animación, videojuegos, efectos visuales, inteligencia artificial o posproducción.
The Core School trabaja precisamente sobre esa conexión entre aprendizaje y empleabilidad. La escuela se encuentra en Madrid Content City, uno de los mayores complejos de producción audiovisual de Europa, lo que permite que la formación se desarrolle en contacto con platós, estudios, laboratorios tecnológicos, productoras y profesionales en activo.
Su campus dispone de 12.500 metros cuadrados de instalaciones y ofrece programas de Formación Profesional, grados universitarios, másteres y estudios de posgrado vinculados a las distintas áreas del audiovisual y el entretenimiento. Durante sus cinco primeros años, 6.000 estudiantes han pasado por sus aulas y el centro sitúa en un 75 % la empleabilidad de sus egresados dentro de la industria, según datos de la propia escuela.
Su modelo apuesta por “aprender haciendo”: reproducir en el aula las dinámicas, herramientas y entornos de un proyecto profesional. La colaboración con compañías como Atresmedia, Secuoya Studios o Banijay refuerza ese vínculo y facilita que los estudiantes conozcan de primera mano los perfiles y competencias que demanda el mercado.
The Core representa así una respuesta concreta al contraste que reflejan los dos informes. Frente a las debilidades generales del sistema educativo, la especialización, el aprendizaje práctico y la colaboración con las empresas aparecen como posibles vías para preparar talento en ámbitos con una fuerte capacidad de crecimiento.
Un liderazgo que también afronta desafíos
La elevada producción no significa que todos los indicadores del sector sean positivos. En 2025, las salas españolas registraron 66,8 millones de espectadores, un 8 % menos que el año anterior, mientras que la recaudación descendió un 4 %, hasta los 460,1 millones de euros. La fortaleza productiva todavía no se traduce, por tanto, en un crecimiento equivalente de la exhibición o del consumo de cine nacional.
El desafío será transformar el actual volumen de producciones en una industria sostenible, capaz de generar empleo cualificado, consolidar empresas y ampliar la circulación internacional de sus contenidos. Para conseguirlo, España necesitará formar y retener a miles de profesionales en los próximos años.
El país ya ha demostrado que puede competir con las grandes potencias audiovisuales. Ahora debe lograr que ese éxito no sea una excepción desconectada de su realidad educativa. Centros como The Core muestran cómo la formación especializada puede integrarse en el tejido productivo y convertirse en uno de los motores necesarios para sostener ese liderazgo.

