Este nuevo informe de Naciones Unidas habla de “ataques indiscriminados” y concluye que hay “motivos razonables” para creer que la Administración Trump cometió crímenes de guerra en al menos dos bombardeos desde el 28 de febrero: el más grave, contra la escuela de primaria de Minab alcanzada por misiles Tomahawk que dejó más de 150 muertos, la mayoría alumnas. La escuela estaba a pocos metros de la base naval de la Guardia Revolucionaria iraní. Y el otro contra un polideportivo en la ciudad sureña de Lamerd -con una veintena de fallecidos- y en el que denuncia que se utilizó un misil de tungsteno con cientos de miles de perdigones en su interior que agravaron la destrucción.
Naciones Unidas reparte culpas entre Washington y Teherán
Además, el texto, que será presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, acusa a Teherán de posibles crímenes de lesa humanidad durante las protestas de principios de año que acabaron con más de 2.000 muertos, 200 de ellos menores. Y siempre el mismo patrón: las autoridades iraníes utilizaban gases lacrimógenos antes de disparar a bocajarro.
Y por último, la ONU señala que el bloqueo de la telefonía móvil e internet (durante 5 meses) impidió la difusión de información y entorpeció la coordinación de los servicios de emergencias.

