Para ilustrar el fracaso de la guerra de EEUU e Israel en Irán, no hace falta hablar del levantamiento de las sanciones petroleras, que permitirá a Irán vender el petróleo más caro y a más países que antes de la guerra, ni del uranio enriquecido que conservará. Otra de esas líneas rojas de Trump que se han quedado en nada.
No necesitamos medir el fracaso de Trump en que Irán cobrará un peaje en el Estrecho de Ormuz que antes de la guerra no existía ni en que el memorándum compromete a Estados Unidos a apoyar un fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares para Irán, y abre la puerta al descongelamiento de miles de millones de dólares en activos iraníes y el levantamiento de las sanciones bancarias.
Ni en número de misiles balísticos. En marzo, Trump dijo, también lo repetían todos sus fans, que destruir sus misiles balísticos de Irán era uno de los objetivos principales de la guerra. Irán conserva el 70% de esos misiles con los que ha estado bombardeando a sus vecinos.
Porque en vez de contando el número de misiles balísticos, podemos constatar el fracaso de esta guerra en número de latigazos. Se entenderá mejor así. Irán ha condenado a 74 latigazos a la artista iraní Parastoo Ahmadi por cantar sin velo poemas persas en YouTube.
El concierto de Parastoo fue en la ciudad de Qom, en diciembre de 2024, pero el régimen iraní ha elegido esta semana para hacer pública la sentencia. Para que nos quede claro que el Irán de los ayatolás sigue siendo el Irán de los ayatolás. Lo contó ayer la BBC, el día en que Trump firmaba en Versalles su memorando con el régimen.
En marzo, los defensores de Trump acusaban a las feministas de no entender que sus bombas liberarían a las mujeres iraníes de la opresión. Hoy pueden constatar su fracaso contando el número de latigazos que va a recibir Parastoo Ahmadi por su valentía, ella sí, frente al régimen iraní.
¿Moraleja?
Trump se cruza de brazos
ante los 74 latigazos
