La primera de la mañana

Marta García Aller desarma el último giro de guion de Trump: "Dice que esto no es una guerra mientras los misiles siguen volando"

La periodista de Más de uno ha criticado el último canto de victoria del Gobierno de EEUU en el que ha asegurado que la guerra contra Irán ha terminado y ha suspendido su operación para proteger barcos en el estrecho de Ormuz.

Marta García Aller

Madrid |

Marta García Aller

Como Magritte cuando decía esto no es una pipa y la pipa estaba ahí, a la vista de todos, el Gobierno de Estados Unidos dice que esto no es una guerra mientras los misiles siguen volando en Ormuz. Magritte tenía razón, porque su cuadro no era una pipa sino su representación, un dibujo. Pero los misiles en Oriente Próximo son misiles de verdad. Lo que seguro no es esta guerra es paz.

El secretario de Estado, Marco Rubio, sin embargo, dijo anoche que la guerra ha concluido. No está claro en qué momento desde que hace un mes entró en vigor el alto el fuego con Irán, las dos partes se acusan de no estar respetando. Entonces Trump decía que si los iraníes no reabrían el estrecho y clausuraban su plan nuclear, desataría su furia. Pero nada de eso ha ocurrido. Al menos, por ahora.

Ni el arsenal iraní ha desaparecido ni ha habido un cambio de régimen, solo un cambio de personal. Ahí sigue el sanguinario régimen de los ayatolás, ahora con un poder geopolítico renovado, controlando buena parte del flujo del petróleo mundial y con la economía en vilo.

Y, según la Casa Blanca, la Operación Furia Épica ha concluido. Circulen, nada que ver aquí. No se fijen tampoco en los 25.000 millones de dólares que ha costado esta guerra. Esto no es una guerra.

Porque Trump ha vuelto a cambiar de idea. Otra vez. Adiós al plan del lunes para reabrir el estrecho y escoltar los barcos atrapados. Un día le ha durado esa promesa. Apenas ha logrado que crucen el estrecho dos o tres buques mercantes y la nueva misión es vieja. A falta de cambio de régimen, cambia los planes.

La estrategia ahora es otra. De momento, un mero salto retórico. Como si declarar de que la guerra ha terminado y los objetivos se han cumplido lo convirtiera en realidad. Y Magritte ya nos enseñó que eso no es así, que las palabras pueden disociarse de la realidad. Solo que con Trump lo surrealista no es un cuadro, sino la vida misma.

¿Moraleja?

Trump declara otra victoria,

a cuál más contradictoria