Desde hace unas semanas, la conciliación y la reducción de jornada laboral están en el foco de todas las miradas. Ahora, estas cuestiones vuelven a comentarse tras la propuesta de Elon Musk, que ha lanzado su propia idea de jornada laboral.
En general, la jornada laboral es de 40 horas semanales, 8 horas al día. En países como España, si todo va según lo previsto, en 2026 será de 37 horas y media. En Finlandia por ejemplo su jornada es de 38,8 horas semanales, mientras que en Dinamarca, Países Bajos o Noruega es de más de 39 horas.
En el otro extremo se sitúan otros países como Serbia con 43,3 horas semanales; Islandia con 42,5 horas semanales o Grecia con 42,4 horas. Lejos queda México, con 2.207 horas al año por trabajador o Costa Rica con 2.170 horas.
Ahora, Estados Unidos podría llegar a esos niveles tras la nueva propuesta de Elon Musk. El hombre más rico del mundo ha propuesto que los trabajadores del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) que él dirige trabajen 120 horas semanales. Trump considera que 40 horas no son suficientes, de hecho cree que sus "oponentes burocráticos", los trabajadores de la Administración, pierden "tan rápido" porque trabajan poco tal y como ha publicado en su cuenta de X.
Un trabajo "complicado" y "sin retribución alguna"
Estas declaraciones se unen a las que hizo cuando Donald Trump le nombró "jefe de reducción de costes". Musk afirmó que necesitaban "revolucionarios" y personas con "un cociente intelectual muy alto dispuestos a trabajar más de 80 horas a la semana" para lograr el objetivo de "reducir gastos".
Además, añadió que es un trabajo "complicado" por los enemigos que hará el empleado y que "no tendrá compensación económica ninguna".
Otras medidas que ha tomado el magnate desde su llegada al equipo de Gobierno de Trump es la eliminación del teletrabajo o que los empleados duerman en las oficinas para no perder tiempo yendo y viniendo de casa.
Incluso amenazó con despidos masivos. Si los trabajadores no volvían a las oficinas tras la eliminación del teletrabajo, serían despedidos. También exigió a los 3,2 millones de funcionarios que le mandaran un correo electrónico explicando el trabajo que habían realizado en la última semana.
Estas medidas no han sido bien recibidas en la oposición y por parte de algunos secretarios de agencias federales, incluyendo algunos nombrados por Trump, como la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard.

