Las inundaciones y avalanchas que han golpeado en los últimos días la zona fronteriza entre Nepal y China han dejado cientos de muertos y miles de desaparecidos y han provocado graves daños en infraestructuras. Mientras continúan las labores para localizar a las más de 1.900 personas que permanecen desaparecidas, las autoridades chinas han detectado ahora un nuevo peligro que podría agravar todavía más la situación.
La nueva alerta se produce cuando los equipos de emergencia trataban de avanzar hacia las zonas más afectadas por la riada. El lago de barrera, situado río arriba y con una capacidad aproximada de dos millones de metros cúbicos de agua, comenzó a desbordarse en el momento en el que los rescatistas se encontraban a unos tres kilómetros del puerto de Gyirong, en la frontera con Nepal.
Las autoridades chinas han considerado la situación como de alto riesgo por posibles inundaciones o deslaves de barro y rocas, motivo por el que las han dado orden de que los equipos de rescate se desplacen a otra zona considerada segura a la espera de órdenes por parte del centro de mando que está coordinando las labores, con el objetivo de intentar evitar mayores víctimas.
Miles de personas desalojadas y desaparecidas
Las inundaciones y el alud de lodo han afectado especialmente a Nepal, donde las autoridades han elevado este viernes a cerca de 570 el número de fallecidos. Además, cientos de personas continúan desaparecidas después de que la riada arrasara zonas pobladas e infraestructuras. En territorio chino, el balance provisional es de al menos cinco muertos y alrededor de 571 desaparecidos. Las autoridades también han reubicado a cerca de 500 personas afectadas por las inundaciones y han evacuado a unos 555 turistas que habían quedado atrapados en la zona fronteriza.
El origen de la tragedia: una avalancha de hielo
Un experto del Ministerio de Recursos Naturales de China ha señalado que el desastre comenzó con una avalancha de hielo procedente de un glaciar situado a gran altitud. Según Guo Zhaocheng, director del Centro de Investigación y Supervisión de Desastres Geológicos del Centro Chino de Prospección Aerogeofísica y Teledetección para Recursos Naturales, la masa de hielo descendió por la ladera y se transformó en un flujo de detritos a gran velocidad.
El material terminó entrando en el río Donglin Tsangpo antes de continuar su recorrido hacia Nepal. El experto descarta así que la catástrofe tuviera su origen en el desbordamiento de un lago glaciar.
Además, las primeras investigaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) señalan el colapso de un glaciar como origen de la inundación. El organismo ha descartado además que se produjera un terremoto en la zona que pudiera estar relacionado con la catástrofe. El USGS también estima que el colapso se produjo en el Parque Nacional de Langtang, en Nepal, cerca de la frontera con China.
Benjamin Mirus, investigador del Centro de Ciencias de Riesgos Geológicos, ha explicado a Europa Press que las conclusiones del experto chino son similares a las obtenidas hasta ahora por los científicos estadounidenses.
Una riada que recorrió casi 100 kilómetros
Las avalanchas de detritos pueden desplazarse a velocidades de decenas e incluso más de cien kilómetros por hora. El alud de lodo y la inundación recorrieron casi 100 kilómetros a través de los ríos Trishuli y Bhotekoshi, afectando a distintas zonas pobladas aguas abajo, incluido el puerto de Gyirong, en China.
La fuerza de la riada destruyó numerosos edificios e infraestructuras, entre ellas una carretera fundamental para las comunicaciones entre China y Nepal. Ahora, el desbordamiento del nuevo lago mantiene en alerta a los equipos de emergencia ante el riesgo de que se produzca otra inundación.

