La primera de la mañana

La pregunta de Marta García Aller sobre los juicios por corrupción: ¿Cuántos delitos puede cometer un ministro sin que lo sepa su presidente?

La periodista de Más de uno ha abordado el inicio del procedimiento por el caso Kitchen con el exministro Jorge Fernández Díaz como principal señalado y el caso mascarillas, que tiene como protagonista a José Luis Ábalos.

Marta García Aller

Madrid |

Marta García Aller

¿Cuántos delitos puede cometer un ministro sin que lo sepa su presidente del Gobierno? ¿Y el resto de ministros? Estas preguntas también deberían sentarse en el banquillo de la Audiencia Nacional, junto a la decena de altos cargos de tiempos del presidente Rajoy que están siendo juzgados por la Kitchen.

Cuando Luis Bárcenas, el ex tesorero del PP, amenazaba con tirar de la manta por el caso Gürtel, y el PP negaba su financiación irregular, el ministro del Interior puso en marcha una trama de espionaje para evitarlo. Presuntamente.

El sumario sitúa al exministro Jorge Fernández Díaz como cabecilla de la trama. También están implicados su mano derecha, el exjefe de la Policía, un exjefe de la UDEF, asuntos internos, varios inspectores y un exasesor de Cospedal. Y Villarejo, claro, siempre Villarejo. A Villarejo, la exministra Cospedal, y exsecretaria de Organización del PP, le dijo aquello de que "la libretita sería mejor poderlo parar". La libretita de Bárcenas, se entiende.

Y hablando de secretarios de Organización, hoy va otro al Supremo. Empieza el juicio al exministro Ábalos, al que piden 20 años de prisión, de momento, por el pelotazo del caso mascarillas durante el Covid. Ábalos, mano derecha del presidente Sánchez, al que Anticorrupción acusa de organización criminal, cohecho, malversación… Y de enchufar a sus amoríos en empresas públicas, con las que luego se iba de Punta Cana a Venecia.

¿Es posible que no supiera nada de esto el presidente del Gobierno? ¿Y el resto de ministros? La misma pregunta la deben responder ambos partidos. Lo ven claro, eso sí, cuando se trata del caso del otro. ¿De verdad no sabía aquel presidente del Gobierno que su amigo y ministro del Interior tramaba sabotear una investigación de corrupción y manejaba una trama corrupta para proteger a su propio partido? ¿Y cómo no iba a saber el presidente del Gobierno que su amigo y ministro de Transportes y, hombre de su máxima confianza, vivía a todo trapo, enchufaba amantes y manejaba una trama corrupta? Presunto todo. También la ignorancia.

¿Moraleja?

No saber nada es más sencillo

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